Con subas en algunos segmentos, arrancaron las nuevas regulaciones para operar dólares financieros. Desde el Gobierno se venían mostrando optimistas de que ambos dólares bajarían y eso arrastraría en algún momento al blue, pero al menos el CCL seguía arriba en los segmentos no intervenidos oficialmente: con los Cedear rondaba los $469, con el ADR de YPF los $463 y con las del Grupo Galicia los $456.
Además, un efecto curioso es que las nuevas restricciones provocaron que la cotización del MEP superara al CCL, algo muy poco habitual. Dónde sí se noto algún efecto con la medida fue en el dólar blue, que bajaba unos $7 y se mantenía en alrededor de $474.
Para evitar movimientos financieros que impulsaran una mayor corrida cambiaria, el Gobierno ordenó que las sociedades de bolsa (Agentes de Liquidación y Compensación -ALyC-) participaran en las operaciones del contado con liqui y dólar MEP. La idea es que al restringir la demanda de dólares que se obtienen en la Bolsa vuelva a tomar protagonismo el dólar Senebi (Segmento de Negociación Bilateral), que se pacta entre particulares en ByMA.
La resolución dispuso que las sociedades de Bolsa no liquiden operaciones con dólares financieros a clientes que tengan cauciones o pases, y estableció límites a las ALyC sobre la cantidad de valores negociables vendidos respecto de la cantidad de valores negociables comprados. Sobre la primer medida, lo que se frenó fue la compra apalancada de dólar bolsa y cable: es decir, si un inversor pide fondos prestados al mercado vía cauciones o pases para comprar un título, no puede luego venderlo contra dólar MEP o CCL.
La semana previa a la medida había habido una intervención más activa de organismos públicos en el mercado secundario de bonos. Con la compra de varios títulos públicos del canje contra dólares, el Gobierno había entregado divisas a los privados y empujado al alza la cotización de varios títulos.
Otra medida tomada frente a la crisis cambiaria fue que el Banco Central subió las tasas al 91%, unos 10 puntos porcentuales más y la más alta en 20 años. Esto implica una Tasa Efectiva Anual (cuando se deja el dinero invertido y los intereses que genera cada mes durante un año) de 140%, por encima de las expectativas de inflación del 120% para el año.
La idea es tentar a los inversores y ahorristas con instrumentos en pesos que rindan igual o más que la inflación. Sin embargo, los especialistas ponen en tela de juicio que esta medida pueda funcionar en este momento. Algunos opinan que sería “otro parche” para generar mayor preferencia por el peso, frente a la incapacidad o desinterés oficial en resolver las causas de fondo, como el déficit fiscal, las retenciones y el cepo.
Antes de esta suba de tasas, el BCRA había subido una semana antes tres puntos porcentuales la tasa y la había llevado de 78% a 81%. Para el mercado, este incremento había quedado corto, ya que la tasa efectiva mensual quedaba en 6,7%, un punto por debajo del 7,7% de inflación de marzo. Las consultoras privadas proyectan para abril una inflación del 7%, con una aceleración en mayo.