{# #} {# #}
La conductora nació en 1927, en un país y en un mundo muy distinto. Fue testigo de grandes transformaciones, descubrimientos y apariciones.
Rosa María Juana Martínez Suárez, conocida como Mirtha Legrand, nació el 23 de febrero de 1927 en Villa Cañás, provincia de Santa Fe. Hoy festeja casi un siglo de vida, tiempo suficiente para ser testigo de transformaciones que cambiaron el mundo.
Con más de medio siglo al frente de su programa, la diva de los almuerzos sigue sorprendiendo con su lucidez y ganas de seguir trabajando. Con una grandiosa fiesta, Mirtha tendrá hoy un evento especial organizado por su hija, Marcela Tinayre, para más de 60 personas que conforman el círculo íntimo de la familia.
Pero no solo hoy es el centro de atención, sino que donde ella se presente se lleva todas las miradas al tratarse de un emblema para la Argentina.
Con casi un siglo de vida, sorprende a todos su capacidad de adaptarse al paso del tiempo y los grandes cambios en el mundo de los que fue testigo. En el momento de su nacimiento, muchas tecnologías y servicios que hoy se dan por hechos cotidianos ni siquiera estaban en la imaginación de nadie. Ese contexto histórico pone en perspectiva la magnitud de su trayectoria y la dimensión de los cambios que vivió.
Cuando Mirtha nació, la sociedad estaba lejos de muchas herramientas que hoy parecen indispensables:
La televisión doméstica, tal como la conocemos hoy, no formaba parte de la vida cotidiana. Aunque hubo experimentos de señal en los años siguientes, el medio todavía no se había consolidado como plataforma masiva de entretenimiento.
La penicilina, uno de los primeros antibióticos usados ampliamente en medicina, todavía no se había descubierto parcialmente —fue identificada por Alexander Fleming en 1928 y no se utilizó de modo universal hasta la década de 1940.
El bolígrafo moderno, el cine sonoro sincronizado, el aerosol con válvula funcional y muchos otros inventos del día a día no estaban disponibles o no habían sido inventados.
Para entenderlo mejor, basta con recordar que ese año el mundo todavía dependía de tecnologías previas a la Segunda Guerra Mundial. No había radio de alcance internacional como medio dominante, la televisión estaba en fase experimental y la medicina no contaba con muchos de los antibióticos que se usarían luego para salvar millones de vidas.
-No había Mundiales de Fútbol: el primer torneo del Mundo se llevó a cabo en el año 1930, cuando ella tenía 3 años.
-No existía el Obelisco: el monumento emblemático de Buenos Aires comenzó a construirse cuando Mirtha tenía 9 años.
-No se había creado Mickey Mouse: el debut del ratón más famoso fue en el año 1928.
-No habían descubierto a Plutón: el planeta aún no había sido hallado por la ciencia, algo que sucedió recién en marzo de 1930.
-El cine era mudo: la primera película sonora comercial se estrenó cuando Mirtha tenía 7 meses.
Más allá de los grandes inventos, hay objetos de uso diario que tampoco formaban parte de la vida al nacer Mirtha:
Los teléfonos celulares, por supuesto, no existían. Aquellos equipos que hoy permiten comunicación instantánea entre lugares distantes eran ciencia ficción.
Internet y las redes sociales, plataformas que conectan a millones de personas y transforman la comunicación, no tenían siquiera una base conceptual.
Los GPS personales y los sistemas de navegación digital tampoco existían. La gente se orientaba con mapas en papel y señales físicas en la ruta.
Las computadoras personales, que son máquinas que muchos llevan en el bolsillo o sobre la mesa, todavía estaban lejos de su etapa de desarrollo.
Estos cambios no solo transformaron la vida social, sino también la forma en que los hábitos y las relaciones se construyen hoy. La ausencia de esas tecnologías en 1927 planteaba un mundo de interacción directa y ausencia de mediación digital.
Además, muchas industrias que hoy son pilares de la economía tampoco tenían presencia. No existían servicios de streaming, no había plataformas de comercio electrónico y los videojuegos eran impensados. La vida cultural y de entretenimiento estaba dominada por el cine, la radio y el teatro en vivo.
Mirtha Legrand, a lo largo de su carrera artística, fue protagonista de varias de esas transiciones tecnológicas. Debutó en el cine todavía en blanco y negro, y luego fue una de las pioneras en la televisión argentina, lo que la colocó en la antesala de muchos cambios culturales y mediáticos que vendrían después.
En 1927, algunas estructuras sociales y tecnológicas aún estaban en gestación.
El mundo vivía en una etapa donde:
Las ciudades no tenían la movilidad urbana moderna que hoy se conoce.
La industria automotriz estaba en plena expansión, pero lejos de la producción masiva de vehículos personales.
La radio era el medio principal de comunicación a distancia. La televisión, en cambio, recién comenzaba su historia experimental.
Las comunicaciones internacionales dependían de cables submarinos o de la radio de onda corta.
Ese marco histórico marca el contraste con la vida actual. En la infancia de Mirtha, muchas de las comodidades modernas simplemente no existían.
En Argentina, por ejemplo, el fútbol todavía no era profesional. Recién en 1931 se formalizó la actividad con ligas y competencias organizadas. Eso significa que cuando la diva nació, el deporte que hoy mueve a millones de personas estaba en una fase de transición amateur.
También, desde lo político, el país estaba gobernado por presidente Marcelo Torcuato de Alvear, dentro de un contexto democrático que pocos años después sufriría cambios importantes con golpes de Estado y sucesos que marcarían el siglo XX argentino.
Su trayectoria personal también refleja esos cambios en el mundo: comenzó en el cine, en películas de los años 40, y luego se consolidó como presentadora de televisión en un programa de almuerzos que se emitió por décadas. Fue testigo directo de cómo la tecnología y los modos de entretenimiento fueron transformándose radicalmente.