Destacaron que las unidades ofrecen mayor estabilidad, cabina cerrada y protección climática. Cómo funcionaría.
La posible llegada de triciclos eléctricos al transporte urbano de pasajeros abrió un debate que mezcla innovación, seguridad vial y regulación estatal. La propuesta despierta expectativa como alternativa sustentable y de bajo costo operativo, pero enfrenta un obstáculo determinante.
La propuesta inicial se dio en la ciudad de Posadas, Misiones, y aclararon que cualquier avance depende de un aval técnico emitido por organismos nacionales.
No alcanza con una ordenanza local ni con acuerdos entre empresas y autoridades comunales. El paso previo e indispensable es la licencia de configuración de modelo, un trámite que define si un vehículo puede circular legalmente y bajo qué condiciones.
La iniciativa surge de la empresa GOU Argentina, que busca operar en la ciudad mediante una nueva aplicación de viajes con unidades eléctricas de tres ruedas, pensadas para trayectos cortos dentro del casco urbano.
De acuerdo con información difundida por Noticias Argentinas, el área de Movilidad Urbana local sostuvo que recién después de la homologación se podrían establecer categorías de licencia de conducir, seguros obligatorios y el resto de los requisitos que exige el transporte de pasajeros.
El punto central del debate gira alrededor de un concepto técnico poco conocido fuera del sector: la homologación vehicular. Se trata del procedimiento mediante el cual el Estado nacional autoriza un modelo específico para circular en la vía pública. Sin ese respaldo, ningún municipio puede regular el servicio, por más interés que exista en incorporarlo.
Las autoridades explicaron que este tipo de autorización tiene alcance nacional y no se resuelve de manera aislada en cada ciudad. Por ese motivo, tampoco existen antecedentes claros de habilitaciones formales de triciclos eléctricos para transporte de pasajeros en otras localidades del país.
Desde GOU detallaron las características técnicas de las unidades que pretenden introducir: motor eléctrico, tres ruedas, velocidad máxima de 35 km/h, autonomía estimada en hasta 120 kilómetros y capacidad para transportar tres personas. Además, funcionan con carga domiciliaria de 220 voltios y no generan emisiones directas.
Para la empresa, se trata de una opción intermedia entre la moto y el auto. “Más estable que una motocicleta y menos invasiva que un vehículo tradicional”, sostienen desde el proyecto. También atribuyen parte de las críticas a la resistencia de algunos sectores frente a los cambios tecnológicos.
Desde el municipio valoraron el potencial de estos triciclos como herramienta para reducir prácticas extendidas de transporte informal, especialmente viajes en motocicletas sin cobertura de seguros ni garantías para los usuarios.
En ese sentido, destacaron que las unidades eléctricas ofrecerían mayor estabilidad, cabina cerrada y protección climática; además de menor contaminación sonora. También subrayaron su impacto ambiental y económico, con costos operativos por kilómetro más bajos y alineación con una matriz energética más limpia.
Sin embargo, las autoridades remarcaron que la viabilidad económica del negocio corresponde exclusivamente a las empresas, mientras que el rol del Estado se limita a evaluar condiciones de seguridad y encuadre legal.
El análisis se inscribe en un proceso más amplio de transformación del sistema de movilidad local, que ya incorpora colectivos a gas y vehículos eléctricos. Aun así, el mensaje oficial resulta contundente: sin aval técnico nacional, no existe margen para avanzar.
En la Argentina ya existe un precedente que pesa en la discusión: el auto eléctrico Tito, homologado bajo la normativa L7, una categoría destinada a vehículos livianos. Ese marco permite su circulación en calles y avenidas, pero excluye rutas y autopistas.
Además, esta homologación no exige algunos sistemas obligatorios en los automóviles tradicionales, como frenos ABS, doble airbag frontal o control de estabilidad.
Desde el sector especializado en movilidad eléctrica advierten que estas diferencias requieren una evaluación cuidadosa. La innovación no puede avanzar sin revisar el estándar de seguridad, señalan técnicos del rubro.
Ese antecedente funciona como referencia para el caso de los triciclos eléctricos en Posadas. Cualquier habilitación futura dependerá del encuadre normativo que definan los organismos nacionales competentes y del nivel de exigencia que se aplique en materia de protección para conductores y pasajeros.