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"Mi vida, mi decisión": los detalles del proyecto que busca legalizar la eutanasia en Argentina

La iniciativa ya reunió miles de adhesiones y pretende instalar el debate sobre el derecho a decidir el final de la vida. Quiénes podrían acceder en caso de ser aprobada.

El debate sobre la eutanasia en Argentina volvió a ganar visibilidad en las últimas semanas a partir de una carta pública que se presentó en los últimos días, y que ya reúne más de 5.400 adhesiones. La iniciativa impulsa la discusión parlamentaria de una ley que permita el acceso a la asistencia médica para morir en determinadas circunstancias.

La iniciativa, promovida por la Campaña Nacional por el Derecho a la Eutanasia en Argentina, plantea la necesidad de establecer un marco legal para aquellas personas que atraviesan situaciones de sufrimiento persistente, enfermedades incurables o padecimientos que consideran incompatibles c on una vida digna.

El documento sostiene que, en esos escenarios, cada persona debería tener la posibilidad de decidir libremente sobre el final de su vida, siempre mediante procedimientos regulados, supervisados y acompañados por profesionales de la salud.

Actualmente, la legislación argentina no contempla ni la eutanasia legal ni el suicidio asistido, aunque existen varios proyectos con estado parlamentario que podrían ser debatidos en el Congreso.

La campaña que busca impulsar una ley nacional

La carta pública comienza con una definición contundente sobre el derecho a la autonomía personal. Sus impulsores sostienen que las personas que enfrentan situaciones irreversibles de sufrimiento tienen derecho a tomar decisiones libres, informadas y conscientes respecto de su propia existencia.

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María del Carmen Ludueña pasó siete años postrada y murió mientras esperaba una autorización judicial para acceder a la eutanasia. (Foto: Gastón Taylor)

La propuesta está respaldada por referentes de distintas disciplinas vinculadas al derecho, la medicina, la bioética, las ciencias sociales y la cultura.

Entre quienes apoyan la iniciativa figuran especialistas como la jurista Marisa Herrera, el médico Mario Sebastiani, el abogado Ignacio Maglio y el investigador Mario Pecheny, además de figuras reconocidas de otros ámbitos académicos y culturales.

También adhirieron personalidades como Ricardo Gil Lavedra, Roberto Gargarella, Claudia Piñeiro, Mauricio Kartún, Mercedes Morán, Laura Novoa, Dora Barrancos y Diana Maffía, entre muchos otros.

Los organizadores consideran que estas adhesiones permiten fortalecer una discusión que, hasta ahora, nunca logró llegar al recinto para su tratamiento legislativo.

Qué dicen los proyectos sobre eutanasia y suicidio asistido

En la actualidad existen al menos cinco iniciativas legislativas vinculadas a la legalización de la eutanasia que conservan estado parlamentario. La diferencia principal entre la eutanasia y el suicidio asistido radica en quién administra la sustancia que provoca la muerte.

En la eutanasia, la intervención corresponde a un profesional de la salud autorizado. En el suicidio asistido, en cambio, la persona realiza el procedimiento por sí misma luego de acceder legalmente a los medicamentos necesarios.

Los impulsores de la campaña sostienen que cualquier futura legislación debería contemplar garantías estrictas para asegurar que la decisión sea voluntaria, informada y libre de presiones externas. También consideran necesario incorporar mecanismos de control médico y jurídico que permitan evaluar cada situación de manera individual.

Uno de los aspectos que aparece con frecuencia en las propuestas es la objeción de conciencia, una herramienta que permitiría a médicos y trabajadores de la salud abstenerse de participar en estos procedimientos si sus convicciones personales así lo indican.

Los antecedentes y los casos que impulsaron la discusión

Aunque el debate sobre la eutanasia en Argentina lleva años instalado en distintos ámbitos, nunca llegó a traducirse en una ley nacional. Durante los últimos años se conocieron varios casos de personas que acudieron a la Justicia para solicitar algún tipo de autorización vinculada con el final de su vida.

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Entre los ejemplos más difundidos aparecen los de Alfonso Oliva y Adriana Stagnaro, ambos diagnosticados con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Otro caso que generó repercusión fue el de María del Carmen Ludueña, una mujer que pasó los últimos años de su vida postrada y que impulsó un pedido judicial para acceder a la asistencia médica para morir.

Su fallecimiento, ocurrido este año mientras esperaba una resolución judicial, volvió a poner el tema en agenda y reavivó las discusiones sobre la necesidad de contar con una regulación específica.

A nivel internacional, el escenario también continúa en transformación. Pocos países permiten actualmente el acceso legal a la eutanasia o al suicidio asistido. Uno de los antecedentes más recientes se registró en Uruguay, donde se avanzó en la regulación de este tipo de procedimientos bajo estrictos protocolos médicos y legales.

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