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Pocos esperaban tal contundencia. Para quien no quería oír, las urnas pegaron un grito de bronca en contra de un sistema político averiado, con altísimo nivel de intervencionismo Estatal, presente en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana y que el encierro forzado de la pandemia agravó aún más.
Javier Milei, quien hasta hace no más de 4 años era un total desconocido, supo concentrar con contundencia discursiva, el odio en contra de la llamada “casta”. Así define el libertario a una clase política que controla los botones y las palancas de la vida de los argentinos a lo largo y a lo ancho de nuestro país, y que nos ha conducido al absoluto fracaso.
Milei resumió en el concepto de “Casta política” la idea de que desde hace más de 70 años los argentinos pierden su libertad, su capacidad de emprender y su poder adquisitivo, a causa de un Estado paternalista, liderado por políticos que se preocupan perversamente por mantener su estatus, su cargo y sus privilegios, antes que encontrar soluciones a la crisis económica y social que ya se ha tornado crónica.
Sin embargo, Milei hasta ahora obtuvo solo el 30% de los votos. La sola crítica no podrá por sí sola, consolidar una nueva mayoría electoral. ¿Habrá algo más allá del odio a la casta?
La plataforma política de La Libertad Avanza plantea una serie de reformas del Estado que bocetan un país muy distinto al que tenemos. Tan distinto que algunos podrían considerarlo distópico. Esa será precisamente la discusión que se dará en la arena política de aquí a octubre. El éxito o el fracaso de Javier Milei, consistirá en la capacidad o no de revestir a su plataforma política de realidad y credibilidad, mientras que la oposición que lo mira con preocupación, buscará generar miedo al cambio radical, acusándolo de impracticable y un “salto al vacío”.
Así es que desde el oficialismo, el Ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, advirtió que, de ser ungido como presidente Milei, “habrá muertos y sangre, si lo que dicen lo van a hacer, esto solo cierra con represión”.
Ante semejante amenaza, es necesario revisar: ¿qué dicen los Libertarios que van a hacer?
Intentaremos brindar herramientas para distinguir mitos y verdades de la propuesta de Milei respecto de las 3 principales medidas económicas y las 3 principales medidas no económicas, y ya que estamos, algunas perlitas imperdibles. Durante los cientos de horas en las que Milei se explayó en programas de TV, dio algunas definiciones sobre su pensamiento y su plan:
1- Reforma Impositiva
Milei asegura que bajará drásticamente todos los impuestos y eliminará las retenciones a importaciones y exportaciones. ¿Esta medida será capaz de triplicar los ingresos del campo por si sola como promete?
2- Dolarización
Milei asegura que apenas asuma, levantará el “cepo” cambiario para que los argentinos cambien sus pesos por dólares o cualquier moneda que elijan, hasta que se dé una unificación cambiaria. Esa modificación requiere de un proceso de entre 9 y 24 meses y terminará con la dinamitación del Banco Central. Para ello hay que asegurar 35 mil millones de dólares de base monetaria, que “el león” asegura haber conseguido por parte de financistas que hasta ahora permanecen, extrañamente, en el anonimato.
3- Eliminación del déficit fiscal
Dolarizar no evita por sí solo el déficit fiscal. Al contrario, de haber déficit, el Estado ya no podría emitir moneda para cubrir el gasto a costas de más inflación. A esta situación se enfrentó Antonio De La Rúa en el año 2000 y su única salida fue tomar una inviable deuda del FMI en dólares. Si además se realiza una quita de impuestos y retenciones nunca antes vista y el Estado ya no recauda, la solución definitiva es tan sencilla como achicar el gasto Estatal al mínimo posible: eliminar subsidios y planes sociales, reducir los 18 ministerios a solo siete, promover el retiro voluntario del Estado y eliminar jubilaciones de privilegio. También, privatizar las empresas del Estado son algunos ejemplos que aplicaría y que justifican gran parte de los votos obtenidos el domingo.
¿Y después?
Si Milei dolariza, no toma deuda y achica brutalmente el Estado como promete hacer de un solo golpe y sin gradualidad: ¿cuántos millones de personas se quedarían sin ingresos? Como una rueda mágica que empieza a girar más rápido, Milei promete que cuando las fuerzas del mercado se vean liberadas del pie del Estado, ya sin impuestos ni trabas, los empresarios empezarán a invertir y generar riqueza y trabajo genuino.
1- Educación
La educación no será más obligatoria. Quien no quiera estudiar, hace una elección de vida que debe ser respetada. Además, se eliminará el financiamiento de las escuelas públicas tal como las conocemos y se implementara un Sistema de Vouchers -como se hizo en Chile- que será repartido entre los estudiantes, quienes elegirán a que escuela asistir. Algunos especialistas advierten que esto implicaría renacionalizar la educación, que no podría, bajo este sistema permanecer bajo la órbita de las provincias.
2- Salud
Propone la eliminación total de la asistencia social y sanitaria, pero reconoce que esta será una medida a largo plazo."Hasta tanto no se haya adoptado el modelo económico de la libertad que permita la creación de riqueza, trabajo y bienestar; la eliminación de la asistencia social es un crimen".
3- Seguridad y Justicia
Milei acusa al poder Judicial de perseguir a opositores y favorecer a los amigos y propone nombrar a un Juez en la Suprema Corte de Justicia que sea un férreo defensor de los ideales libertarios de Juan Bautista Alberdi. Además, la Justicia tendría su propio financiamiento para evitar “influencias externas”. Promete dotar a las fuerzas de seguridad de todo el apoyo para reprimir el delito y el narcotráfico, defendiendo así la vida, la libertad y la propiedad de los individuos.
Lo que pone mayor duda sobre la legitimidad personal de Javier Milei respecto de las principales ideas aquí repasadas, es la verborragia mediante la cual Milei ha ensayado un polémico mundo donde el libre mercado define absolutamente todas las interacciones entre humanos.
Así, Milei se pronunció absolutamente en contra del aborto, por considerarlo “un conflicto de propiedad” ya que una mujer no puede decidir sobre el cuerpo de otro individuo que tiene dentro de su cuerpo.
También apoya la libre tenencia de armas ya que, si la población está armada, el costo esperado de quien sale a delinquir armado es mayor.
El mercado es la respuesta para todo: la venta de órganos como derecho individual a elegir sobre el propio cuerpo. Como la primera propiedad es el cuerpo, ¿Como uno no va a poder disponer de él como mercancía? Esta es probablemente la más polémica de sus propuestas. La opinión pública advirtió lo inhumano del planteo, ya que los pobres se podrían ver forzados a vender sus órganos a los ricos para sobrevivir. Además, dicen quienes saben del tema, que es impracticable desde lo logístico y desde lo legal. Milei advirtió que este tema podría reducir su intención de votos y aclaró: “Hay 7.500 personas sufriendo, esperando los trasplantes, hay algo que no está funcionando bien”. “Lo que propongo es buscar mecanismos de mercado para resolver este problema”, agregó.
También negó que existan el cambio climático por considerarlo “un invento del socialismo” y la brecha laboral de género. “Si las mujeres ganaran menos, las empresas estarían llenas de ellas”.
Muchas de las reformas que propone Milei requieren mayoría absoluta (más de dos tercios) en las Cámaras de Diputados y Senadores. Esto implica un consenso muy grande en todos los frentes políticos del país, consenso que no se logra obteniendo el 51% de los votos en un ballotage, sino con acuerdos políticos con los legisladores que representan todas las provincias.
Entre las numerosas reformas que plantea Javier Milei, y que el sistema republicano haría que sea prácticamente imposible de aplicar, está la de eliminar el régimen de coparticipación federal, mediante el cual el estado Nacional recauda IVA, Ganancias, bienes personales, ganancia mínima presunta, combustibles líquidos y gas natural, impuesto a los créditos y débitos y créditos, para formar una masa que luego reparte entre las provincias en base a distintos coeficientes de distribución.
Milei considera este impuesto como injusto, ya que lo que se recibe no tiene relación con lo que se recauda, sin embargo no aclaró si se compensará (si es que hay compensación) a las provincias por la quita de este vital ingreso sin el que ninguna provincia puede llegar siquiera a pagar los sueldos estatales el mes siguiente. ¿Estará Milei dispuesto a negociar con los políticos que tanto detesta un nuevo esquema de reparto de los recursos?
Carlos Menem, a quien Milei admira, alguna vez también nos vendió sueños de primer mundo y de cohetes a la estratósfera. Menem dijo al final de su gobierno: “Si decía lo que iba a hacer, nadie me votaba”. El pasado domingo, todos los argentinos nos fuimos a dormir con la misma pregunta. ¿Hará Milei lo que dice que va a hacer?