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Por otra parte, desde el mercado aseguran que el BCRA deberá acelerar en algún momento la velocidad de suba que le imprime al dólar oficial.
Ni la fuerte baja de tasas que impuso el Banco Central ni el rechazo al mega DNU presidencial en el Senado hicieron subir al dólar blue y los financieros, como hubiera ocurrido en otras épocas.
El propio presidente destacó esto asegurando que “haberle metido un martillazo a las tasas de interés en otro contexto hubiera provocado un salto brutal del dólar, pero eso no sucedió y seguimos comprando dólares”.
Según algunos analistas, la calma de los dólares financieros se explica fundamentalmente por el esquema que permite ingresar el 20% de la liquidación de exportaciones mediante el contado con liquidación. En el segmento de los dólares financieros la oferta extra de los exportadores no tiene contrapartida, ya que al operar ahí por 90 días no se puede acceder al dólar oficial.
Por su parte, el tipo de cambio sigue subiendo al 2% mensual que el Gobierno anunció cuando asumió. Desde el mercado aseguran que el BCRA deberá acelerar en algún momento la velocidad que le imprime al dólar oficial: por ejemplo, el Bank of America afirmó que se deberá tomar esa decisión en abril. Para varios analistas, el dólar oficial fue perdiendo de a poco la competitividad que había ganado con la devaluación de diciembre.
Las tasas en pesos negativas van en contra de lo que pide el FMI y da indicios sobre una posible continuidad de las restricciones cambiarias por algunos meses, ya que levantar el cepo requeriría tasas reales positivas para evitar una suba abrupta (overshooting) del tipo de cambio.
El Banco Central eliminó el rendimiento mínimo de los plazos fijos y los bancos se apresuraron a bajarlos del 110% al 70%, con lo que nuevamente las tasas en pesos quedaron en terreno negativo contra la inflación. Este desincentivo a los plazos fijos también repercutirá negativamente en los rendimientos de algunos fondos comunes de inversión y podría impulsar la demanda de dólares, ya que los ahorristas podría buscar refugio para su poder adquisitivo.
El último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central pronosticó que el tipo de cambio oficial cerrará en marzo a $860 y terminará el año a $1.610, es decir una devaluación del peso del 47%.
Por su parte, recientemente el Bank of America estimó que el Gobierno podría abrir el cepo hacia mitad de año. “La finalización de la corrección relativa de precios para junio (suba de los servicios públicos), también podría abrir espacio para una recalibración de la política de cambio de divisas. Esperamos una aceleración de la devaluación a más tardar a finales de abril y el comienzo del levantamiento de los controles de capital (cepo) para junio”, sostuvo.
Y afirmó que el Gobierno “no tiene prisa por levantar los controles de capital, esperando un balance del BCRA más limpio, incluida una mayor acumulación de reservas. En nuestra opinión, el mega canje de deuda en pesos completado esta semana allana el camino para levantar los controles de capital”. Por último, agregó que el BCRA tampoco “parece tener apuro por acelerar el tipo de cambio (manteniendo el ajuste mensual del 2%) (…) y continúa acumulando reservas internacionales”.