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Qué decía el Indio Solari sobre la muerte: "A la manera de Leonard Cohen"

En su libro de memorias, en canciones y en entrevistas, el Indio habló de la muerte con la misma lucidez poética con que vivió. Sus propias palabras, hoy más vigentes que nunca.

En las páginas finales de Recuerdos que mienten un poco, escrito por Marcelo Figueras tras una serie de charlas con el Indio Solari, el emblemático artista argentino respondió: "Sólo aspiro a que la muerte me encuentre vivo". Hoy, con su partida, esa frase ya no suena como una declaración de principios. Suena como un testamento.

Recuerdos que mienten un poco es el libro de memorias del Indio, resultado de extensas charlas a lo largo de dos años con el escritor y periodista Marcelo Figueras, donde el músico pasó revista a su vida desde episodios de infancia hasta la masividad y la fama. Y en ese libro —862 páginas de conversación, memoria e irreverencia— el tema de la muerte apareció varias veces. Siempre con la misma actitud: sin drama, sin miedo, con la serenidad de quien ya había hecho las paces con lo inevitable.

El Indio Solari y la muerte: una relación sin miedo ni nostalgia

En el pasaje que cierra el libro, el Indio habló de cómo le gustaría irse. No con grandilocuencia ni melancolía. Con elegancia discreta, casi literaria. La comparación que eligió fue la de uno de sus referentes: el poeta y músico canadiense Leonard Cohen.

Escribió que a la hora de irse, le gustaría hacerlo levantándose en mitad de una partida de póker sin llamar la atención, dejando las cartas sobre la mesa, sin interrumpir el juego y con la confianza de que sus compañeros no darían vuelta los naipes para adivinar qué traía entre manos. "Me gusta por lo austera, esa idea: irse callado, sabiendo que llegó tu momento de perder y sin distraer al resto de los jugadores, que merecen seguir adelante", escribió en esas páginas.

INDIO

Extracto de Recuerdos que mienten un poco, de Marcelo Figueras

Y cerró con la misma frase de siempre, la que venía cargando desde hacía décadas: "Sólo aspiro a que la muerte me encuentre vivo". Era su forma de decir que no le temía al final. Que lo que le importaba era la intensidad del camino, no la duración del recorrido.

La misma actitud apareció en su última entrevista pública, grabada seis meses antes de su fallecimiento, cuando conversó con Andy Kusnetzoff. Allí sostuvo con naturalidad que su ausencia de temor a la muerte no era fruto de un proceso reciente ni de una aceptación trabajada, sino algo que lo acompañaba desde hacía tiempo.

La vanidad y el olvido: una tensión honesta

Hubo también, en el libro, una confesión que sorprende por su honestidad. El mismo hombre que construyó una de las figuras más icónicas del rock argentino admitió que convivía con una tensión irresuelta: "La vanidad dice que me gustaría ser recordado, pero hay una parte mía que cree que hay mucha más dignidad en el olvido".

Una frase que no buscaba respuesta. Que simplemente describía la contradicción de quien fue venerado por millones y eligió, aun así, vivir lejos de los reflectores. El Indio siempre marcó distancia con la mayoría de los medios de comunicación, eligiendo cuidadosamente dónde, cómo y con quién aparecer.

INDIO SOLARI

El propio Marcelo Figueras respondió a esa tensión con una frase que también quedó en el libro: "En esa estás frito. No hay muchas posibilidades de que la gente se olvide de vos". Y tenía razón.

En el libro también reflexionó sobre los shows: "Lo que inspiró esa cosa religiosa fue, sencillamente, la felicidad de la gente que nos iba a ver. La gente salía feliz de los shows. Eso era lo que te quitaba de encima el demonio: participabas de una experiencia dionisíaca". Una forma de decir que también pensaba la vida —y la muerte— en términos colectivos.

El Indio Solari murió este viernes 5 de junio de 2026, a los 77 años. Y se fue como quería: sin interrumpir el juego. Dejando las cartas sobre la mesa. Con la confianza de que la partida iba a seguir.

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