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El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, dijo este lunes al mediodía, tras ser atacado durante una protesta de colectiveros en La Matanza, que el crimen del chofer de la línea 620 "no fue un hecho habitual" en cuanto a su modus operandi, y consideró a la agresión como "un golpe más" que "no hace mella".
"Uno muere de pie y no arrodillado", expresó el ministro en la puerta del Hospital Churruca, donde se solidarizó con la familia del chofer asesinado "a sangre fría" y contó que está a la espera de estudios médicos para ver si es necesario ser operado debido a un "fractura de malar" derivada de la agresión.
En el nosocomio, fue asistido por heridas en el rostro y el resto del cráneo, tras recibir trompadas y pedradas.
Por otro lado, sostuvo que si bien "la Policía de la Ciudad cumplió con el protocolo" al rescatarlo cuando era agredido por los choferes que realizaban una protesta en General Paz y Alberdi, la fuerza "complicó las cosas".
"Les pedí que no avanzaran porque se estaban resolviendo las cosas y teníamos la situación controlada. Ya habíamos acordado una reunión", dijo sobre la acción de los policías porteños, en la que ocho efectivos también resultaron heridos.
Berni señaló que no va a denunciar a los choferes que lo agredieron: "Estoy bien, un golpe más no hace mella. Duele más que un bonaerense que tengo que cuidar murió que los golpes que recibí", expresó en rueda de prensa.