{# #} {# #}
Debido a los incendios en el Amazonas, en Bolivia y en parte de Córdoba, hay que tener precauciones especiales con el clima.
Los incendios en el Amazonas, sumados a los focos que continúan generando fuertes pérdidas en la zona de sierras en Córdoba, traen varios daños colaterales por fuera de la quema de terrenos. Y uno de ellos generó un alerta de parte del Servicio Meteorológico Nacional: la lluvia negra.
A punto tal causó temor esta situación que varias provincias de Argentina están en alerta, al igual que ocurre con parte de Brasil y de Uruguay.
Como la columna de incendios en el Amazonas se desplazó hacia el sur de Brasil, se espera que el impacto más importante tenga lugar en la región centro y norte de Argentina. A eso se suman las columnas de humo que llegan por los incendios en Bolivia.
Se trata de un fenómeno poco común, que si bien no llega a ser tan alarmante como la lluvia ácida, igualmente implica una serie de condiciones importantes a tener en cuenta.
La lluvia negra es un fenómeno atmosférico poco común que se caracteriza por la caída de gotas de lluvia de color negro o marrón oscuro. Esto ocurre cuando las gotas de lluvia pasan a través de una capa de aire contaminado con partículas de hollín, ceniza o polvo, lo que les da un color oscuro.
La lluvia negra puede ser causada por varios factores. El más común son los incendios forestales, ya que las cenizas y el hollín generados por los incendios forestales pueden ser arrastrados por el viento y mezclarse con las nubes, produciendo lluvia negra.
Esto también ocurre por la contaminación del aire por partículas de hollín y polvo generadas por actividades industriales, o como consecuencia de erupciones volcánicas que lanzan ceniza y polvo a la atmósfera. Por último, las tormentas de polvo también pueden llegar a ser un factor que beneficie la aparición de esta lluvia.
Si hay lluvia negra, es importante tomar algunas precauciones para proteger la salud y el medio ambiente. Aquí hay algunos consejos de prevención: