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Qué pasa en el Frente de Todos tras la renuncia de Cristina

La vicepresidente anunció que no será candidata en 2023 tras la condena en la causa Vialidad.

"Alberto ha dicho que sí, Massa ha dicho que no por lo que leído y creo que Cristina no va a ser", vaticinó el diputado nacional y titular del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, Máximo Kirchner, a fines de octubre. Cincuenta días después, su madre, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner confirmó que su hijo no había hablado en vano. Este martes, poco después de escuchar la sentencia del Tribunal Oral Federal 2, la titular del Senado anunció que no se presentaría “a nada” en las elecciones del año que viene.

El pronunciamiento cambió por completo las tapas de los diarios del miércoles por la mañana. Luego de la sentencia, los medios estaban obligados a priorizar la condena de seis años e inhabilitación perpetua que habían dictado los integrantes del TOF 2 contra la titular del Senado. Pero CFK cambió la dinámica editorial poco después. Lo más trascendente es que hizo saltar el tablero político por los aires, apenas protagonizó un mensaje por las redes sociales que duró casi una hora. Antes de concluir, embistió contra los jueces que la condenaron y para defenderse apeló a la filtración que se había conocido poco antes. Quedó al desnudo una inédita coordinación entre jueces federales, fiscales y el ministro de Seguridad y Justicia porteño, Andrés D’Alessandro, que viajaron a mediados de octubre a la propiedad que tiene en la Patagonia el magnate británico Joe Lewis, ubicado en Lago Escondido, durante un viaje financiado por el Grupo Clarín.

La filtración surgió dos días antes de la sentencia. Desató interrogantes sobre su origen, pero desnudó que había una narrativa en marcha desde que el 17 de octubre el diario Página 12 reveló la existencia de ese viaje. Fue negado por sus protagonistas, pero las argumentaciones se comenzaron a diluir con las filtraciones y fueron la previa del discurso que articuló CFK cuando decidió hablar luego de la sentencia en su contra.

CFK habla después de su condena
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Desde ese momento arrancó un estado asambleario dentro de la coalición oficialista que no ha concluido, pero que demostró que el oficialismo perdió a la única candidata que posee votos propios en la dispersión interna de un panperonismo signado por las incertidumbres del año que viene.

La dos veces presidenta no parece exhibir un amague. Quienes tienen trato cotidiano con ella aseguran que el planteo no fue repentino, sino una decisión premeditada que no le habría dicho a nadie y que sorprendió hasta a su entorno más cercano. A ellos, sin agregar una sola palabra, les confirmó la sensación que tienen desde que vieron con sus propios ojos el vía crucis que transitó Cristina durante la enfermedad de su hija Florencia.

Sin CFK en competencia se anticiparon los tiempos en el oficialismo. Los planes que el presidente Alberto Fenández había puesto en escena para buscar la reelección podrían retomar fuerza, pero en su entorno dicen que esa posibilidad ya no está en el radar. Por ahora sigue en pie la posibilidad de definir los candidatos mediante las PASO de agosto, pero sin ella, la búsqueda de un candidato competitivo asoma ardua.

Sergio Massa y Wado de Pedro son los dos ministros que podrían ser candidato por el cristinismo

Hay dos ministros que juegan en esta arena. El titular del Palacio de Hacienda, Sergio Massa, dijo que no quiere jugar y que su familia se opone, pero si en mayo llega a bajar la inflación a tres puntos mensuales, esas certezas de no ser candidato pueden transformarse en todo lo contrario. Quizás por eso el tigrense sólo habla de gestión y repuja cada jornada con anuncios y mensajes públicos. Por fuera de los costos de sentarse en la silla eléctrica del quinto piso del Ministerio de Economía, Massa suma recordación todo lo que puede. Después decidirá para qué, pero el objetivo final lo tiene claro.

A la danza de nombres se suma el ministro del Interior Eduardo "Wado" de Pedro, que construye un perfil presidenciable desde el año pasado. Sumó viajes al exterior, como Israel y Estados Unidos y es uno de los dirigentes de La Cámpora que más dialoga con el establishment. En lo que va del año ya se mostró tres veces con el dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, y por eso algunos creen que se cocina una formula que también podría competir el año que viene.

Faltan que se anoten los gobernadores para pelear la cabeza de lista o algún lugar en las boletas donde, por ahora, no estará Cristina. El mandatario chaqueño, Jorge Capitanich, dijo que no está de acuerdo con la decisión que tomó la vicepresidenta. Así se anotó a las voces que protagonizarán un operativo clamor para que ella cambie de idea, aunque las chances de que acepte no parecen posibles. En el abanico aparece el bonaerense Axel Kicillof, aunque el gobernador está concentrado en quedarse en la provincia.

El lugar que Cristina abandonó en las listas no lo perdió para seguir siendo la voz de mayor peso, y con votos propios, para torcer cualquier decisión o para elegir a un candidato. Para entonces faltan siete u ocho meses. Un tiempo demasiado largo para la agitada coyuntura argentina, pero extremadamente urgente para saber si esta es la última jugada de CFK o si sólo esta tomando aliento para condicionar a todo el panperonismo con una plataforma política que vaya más allá de las elecciones y que apunte a llevar adelante las reformas ambientales, tributarias, institucionales y políticas que el albertismo, según CFK, nunca impulsó.

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