Su familia denuncia una grave situación ocurrida en terapia intensiva, donde se encontraba hace varios días. Cuál es la principal sospecha.
La muerte un paciente de 67 años que estaba internado en el Hospital Durand, es investigada por la Justicia luego de un episodio ocurrido dentro del área de terapia intensiva.
La familia sospecha que una mujer que apareció en la habitación segundos antes de una descompensación fatal, pudo haber intervenido sobre el respirador mecánico que asistía al hombre.
El hombre fallecido fue identificado como Juan Ignacio Sequeiras, quien se encontraba internado por una neumonía bilateral y atravesaba un cuadro delicado. Además de ser diabético, tenía una pierna amputada y complicaciones cardíacas asociadas a su estado de salud.
Sin embargo, la familia aseguró que durante la mañana había recibido un parte médico alentador. Los médicos observaban una evolución favorable y evaluaban comenzar a reducir algunos medicamentos utilizados durante la internación.
Germán Sequeiras, uno de sus hijos, contó que incluso otro familiar había ingresado a verlo pocos minutos antes de la emergencia y lo encontró estable. Por ese motivo, la noticia de la descompensación fue desconcertante entre sus seres queridos.
La secuencia que ahora forma parte de la investigación ocurrió pocos minutos después de la última visita familiar. Una alarma comenzó a sonar dentro del sector de terapia intensiva. Cuando una enfermera ingresó a la habitación encontró a una mujer descalza frente a la cama de Sequeiras.
A continuación comenzó un operativo de reanimación que se extendió durante aproximadamente media hora. Los profesionales intentaron estabilizar al paciente, pero finalmente no lograron salvarle la vida.
La principal hipótesis planteada por la familia apunta a una posible manipulación del respirador mecánico, aunque hasta el momento no existen pericias concluyentes que permitan confirmar esa sospecha.
Uno de los ejes centrales del expediente pasa por determinar cómo una paciente pudo acceder a una habitación de terapia intensiva sin ser interceptada previamente.
Los investigadores intentan establecer si existieron fallas en los controles internos, si hubo una intervención sobre los equipos médicos o si la muerte estuvo vinculada exclusivamente con la evolución clínica del paciente.
La presencia de una persona ajena junto a un paciente conectado a equipamiento crítico es uno de los aspectos que más preocupa a la familia.
Además, los peritos deberán analizar el funcionamiento del respirador mecánico, los registros médicos y los movimientos realizados dentro del sector durante las horas previas al fallecimiento.
Juan Ignacio Sequeiras era pensionado, padre y abuelo. Vivía junto a su esposa y mantenía una relación de larga data con el Hospital Durand, donde realizaba controles médicos desde hacía años.
A varios días de su muerte, sus familiares continuaban esperando respuestas sobre lo ocurrido. El cuerpo permanece a disposición de la Justicia para la realización de estudios considerados fundamentales para esclarecer el caso.
Los resultados de esas pericias podrían transformarse en una pieza fundamental para determinar si existió una acción externa que contribuyó al desenlace fatal o si la muerte respondió únicamente al cuadro clínico que motivó la internación. Hasta que esos informes estén terminados, la causa seguirá abierta y rodeada de interrogantes.