La carrera entre precios e ingresos desacelera. Es por ello que las empresas recalculan los incrementos que piensan otorgar a su personal. El caso de los no conveniados.
Las empresas tuvieron que recalcular los incrementos de salarios que tenían previsto para este año debido a la baja de la inflación, que fue más importante de lo que suponían. Si se toma como muestra el caso de los salarios del personal que no está bajo convenio (directores, gerentes) en el primer semestre proyectaron incrementos del 49% mientras que este año fue del 34%-
Los datos corresponden a la consultora internacional especializada en temas de recursos humanos Randstat.
"Con una inflación en descenso y un panorama económico más previsible, las empresas argentinas comienzan a modificar su enfoque respecto a las políticas salariales, revela el Reporte Salarial Julio 2025 de Randstad", dice la empresa
Del informe se desprende que, a diferencia del ritmo vertiginoso de actualizaciones que marcó gran parte de 2024, las compañías empiezan a dejar atrás la urgencia por seguirle el paso a la inflación y adoptan esquemas más racionales.
"En esta nueva etapa, las decisiones de ajuste se orientan más al desempeño individual y a los objetivos estratégicos de cada organización", plantean desde Ranstat
De acuerdo con los datos del último relevamiento, hay una "desaceleración importante en los porcentajes de ajuste salarial".
"Mientras que en la segunda mitad del año pasado las empresas proyectaban aumentos promedio del 49%, los ajustes realmente aplicados en los primeros seis meses de 2025 fueron en promedio del 34,4%, una diferencia de 14,6 puntos porcentuales", dice el trabajo.
El reporte agrega que "los incrementos salariales registrados oscilaron entre un mínimo del 15% y un máximo del 56%, reflejando el impacto del nuevo contexto macroeconómico sobre las decisiones corporativas".
De cara al segundo semestre, la tendencia se profundiza: las organizaciones anticipan incrementos más alineados con las expectativas inflacionarias.
"Para el tercer trimestre de 2025 se espera un ajuste promedio del 7,6%, mientras que para el cuarto trimestre se estima un 8,6%" dice el informe de Randstad, el cual indica que "estos porcentajes pueden obedecer a cierres de paritarias, revisiones salariales de fin de año o incluso anticipos de aumentos previstos para 2026".
En este sentido, si se toman en cuenta las proyecciones del Informe de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que estima una inflación del 8,2% acumulada entre julio y diciembre, los aumentos podrían ubicarse levemente por encima de la evolución del índice de precios, permitiendo cierta recuperación del poder adquisitivo en sectores fuera de convenio.
Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, aseguró que "se esta viendo un cambio en el enfoque de las empresas en materia de política salarial".
"Están dejando de correr por detrás de la inflación para adoptar esquemas más racionales y sostenibles, donde el rendimiento individual y los objetivos estratégicos empiezan a tener un mayor peso en las decisiones de compensación”, explicó Avila.
El estudio también muestra cómo cambian los indicadores en los que se basan las organizaciones para definir ajustes: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sigue siendo el más utilizado (82% de los casos), seguido por los acuerdos paritarios (66%).
Sin embargo, el desempeño individual sigue ganando terreno como variable clave. En 2025 ya es considerado por el 46% de las empresas, frente al 34% que lo hacía un año antes.
Respecto a la frecuencia con que se revisan las políticas salariales, el 46% de las empresas actualiza los sueldos de forma trimestral y un 21% lo hace cada dos meses.
Aunque se observa una menor urgencia por la inflación, la periodicidad de las revisiones sigue siendo alta: el 15% revisa mensualmente, un 10% lo hace semestralmente y apenas el 8% lo realiza cada cuatro meses.