El joven fue agredido brutalmente por una patota. El desgarrador relato de la única persona que presenció el salvaje ataque.
Un brutal crimen ocurrió terminó con la vida de un joven de 29 años, quien volvía de comprar milanesas con un amigo cuando fue interceptado por una patota que lo golpeó y luego le disparó por la espalda.
Maximiliano Zabala caminaba junto a su amigo Ezequiel entre las 19 y las 20 horas en el sector de Villa La Palangana este lunes, cuando se dirigían a una despensa a comprar. En el camino se encontraron con un grupo de alrededor 10 personas, quienes los señalaron como autores del robo de una bicicleta y los golpearon ferozmente.
Allí Maximiliano recibió un tiro por la espalda y su amigo de 36 años logró escapar. Quedó tendido en el piso con una herida de bala y a los vecinos de la zona se habían acercado para asistirlo mientras esperaban que llegara la atención médica.
Las primeras versiones citadas por el portal 0223 indican que el proyectil impactó en la espalda y no tendría orificio de salida. El joven fue trasladado con urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos, donde los médicos constataron la gravedad de la herida y confirmaron su fallecimiento.
"Nos agarraron un montón de pibes diciendo que le habían robado una bici. Le dieron un tiro a Maxi y murió", detalló el amigo de la víctima fatal en un video que reveló el portal local.
Tras el ataque, un grupo de integrantes de una Iglesia de la zona lograron asistir a Maximiliano, previo a su muerte. "Los hermanos de la iglesia estaban haciendo que tuviera aire, ventilándolo con un cuaderno. Luego me llamaron para que lo viera y ahí comencé a tomar signos vitales y controlar su respiración. Antes de que llegara la ambulancia solo le hablaba y le decía: 'Maxi, mírame, quédate conmigo, respira despacio así no te falta tanto el aire'", comentó uno de los testigos a 0223.
Asimismo, cuestionaron la tardanza de la ambulancia al lugar e indicaron que lo último que llegó a decirles el joven fue su nombre y su edad.
"Al ver que el proyectil del arma había entrado por la espalda, a la altura del pulmón, hicimos lo que estuvo a nuestro alcance, pero lamentablemente la demora de la ambulancia, luego de reiterados llamados, y el haber quedado detenido ahí afuera fue lo que implicó también en el deceso de Maxi", agregó.
También remarcaron que la presencia del grupo continuó luego de que ingresara a la iglesia: "Cuando el joven ingresó a la iglesia, venían por detrás más de 10 personas masculinas que, por lo que se veía, querían entrar a golpearlo".
La autopsia establecerá con precisión la mecánica de la lesión causada por la patota, mientras la Fiscalía y la Policía recogen testimonios en la zona para identificar a los integrantes del grupo señalado.
El expediente está bajo la responsabilidad de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°7, cuyo titular es el fiscal Carlos Russo, y el caso quedó caratulado como homicidio, indicó el portal Ahora Mar del Plata.
Las autoridades trabajan en el caso para identificar a la persona que ejecutó el disparo y a los que integraban el grupo que los atacó. Por ahora, ninguna persona fue arrestada ni acusada en relación con el asesinato.
Maximiliano tenía 29 años, un hijo de 9 y se ganaba la vida como vendedor ambulante. Desde hacía años recorría la zona céntrica de Mar del Plata vendiendo medias para poder sostenerse.
Según contó su amigo Franco a 0223, la víctima no tenía familiares cercanos en la ciudad, más que una hermana que no reside en Mar del Plata y con quien todavía no pudieron contactarse. "Su familia somos sus amigos", destacó.
Asimismo, lo recordó como una persona "sana, laburadora y con buena onda". "Pongo las manos en el fuego por él, no estaba metido en nada raro. Siempre contagiaba una sonrisa", concluyó.