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Súper Niño sin precedentes desde 1950: el 75% de probabilidad de lluvias excesivas que preocupa al agro argentino

Un informe elevó seis puntos la chance de que el fenómeno alcance una intensidad histórica entre octubre y diciembre. Mejora el potencial productivo pero aumenta el riesgo de anegamientos y tormentas.

El Niño que marcará la campaña agrícola 2026/27 tiene cada vez más posibilidades de alcanzar una intensidad sin precedentes desde 1950. La probabilidad de que el fenómeno llegue a ese nivel entre octubre y diciembre subió del 69% al 75%. Esto según un informe especial de Aprilis Soluciones Meteorológicas para la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA), en base a un informe elaborado a partir de la última actualización del Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos.

El fenómeno continúa fortaleciéndose y ya muestra un acople entre el océano y la atmósfera que confirma su condición de episodio plenamente desarrollado.

En concreto, hay un 75% de probabilidad de que el índice RONI trimestral sea igual o superior a +2,5 °C entre octubre y diciembre, un valor asociado con "posibilidad de intensidad sin precedentes desde 1950". La chance de que El Niño se mantenga en categoría "muy fuerte" supera el 90% hasta el trimestre noviembre-enero y luego disminuye progresivamente.

Los datos de agosto ya reflejaron la magnitud del calentamiento del Pacífico: el índice Niño 3.4 se ubicó en +1,8 °C, mientras que Niño 3 llegó a +2,5 °C y Niño 1+2 alcanzó +3,4 °C. El informe aclaró que "mayor intensidad no garantiza impactos más intensos en todos los lugares", ya que también intervienen otros factores atmosféricos.

Para la producción agropecuaria argentina, los modelos estacionales proyectan para diciembre, enero y febrero precipitaciones por encima de los valores normales sobre el centro y este de la Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil. El informe señaló que este patrón "respalda la posibilidad de una campaña argentina con buena provisión de agua", aunque también "eleva el riesgo de excesos, tormentas, anegamientos y problemas logísticos".

Para la primavera, el panorama no es uniforme: las mayores probabilidades de lluvias superiores a lo normal se concentran en el norte del Litoral, el oeste de Cuyo, La Pampa y el sudoeste bonaerense.

Súper Niño y campaña agrícola: déficit hoy, riesgo de exceso en verano

Ese escenario futuro contrasta con lo que ocurre actualmente en las principales zonas agrícolas. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 70% de los suelos de la región núcleo se encontraba entre condiciones de escasez y sequía al 10 de septiembre, mientras que apenas el 30% presentaba reservas regulares a adecuadas. En el oeste eran necesarios al menos 20 milímetros para continuar con la implantación del maíz temprano, particularmente en sectores de Marcos Juárez, Carlos Pellegrini y el noroeste bonaerense.

El trigo también necesitaba agua con urgencia. Si bien el 75% del cultivo se encontraba entre condiciones excelentes y muy buenas, esa proporción era 15 puntos porcentuales inferior a la de un año atrás, y un 5% de los lotes ya estaba en estado regular. Técnicos de la BCR señalaron que se requería una precipitación generalizada antes del 20 de septiembre para sostener el potencial de rendimiento.

El informe advirtió que no existe contradicción entre la falta de agua actual y la perspectiva húmeda: "Pueden coexistir, sin contradicción, una perspectiva estacional húmeda y un déficit agronómico urgente en septiembre". Una lluvia que hoy resulta necesaria puede convertirse más adelante en un problema si los suelos llegan saturados a los eventos de verano.

Para el maíz, un Niño muy fuerte puede elevar el potencial productivo nacional si las lluvias se consolidan antes del período crítico. El informe recomendó diversificar fechas de siembra y ambientes, y evitar sembrar únicamente por calendario cuando el perfil no tenga la humedad necesaria. Para la soja, lluvias más frecuentes durante diciembre, enero y febrero pueden favorecer la fijación de vainas y el llenado de granos, pero los excesos pueden reducir la radiación, incrementar enfermedades y provocar anegamientos.

Además de los impactos directos sobre los cultivos, un Niño intenso aumenta la posibilidad de lluvias concentradas en pocas horas, granizo, fuertes ráfagas y elevada variabilidad entre zonas. También puede deteriorar caminos rurales y accesos a plantas y puertos, y elevar la presión de enfermedades en trigo, maíz y soja. Un trimestre húmedo, advirtió el informe, puede contener semanas secas seguidas por eventos extremos

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