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La Mañana El Niño

Por qué El Niño podría desatar un desastre comparable al de "El día después de mañana"

Un meteorólogo comparó tres ciclones simultáneos en el Pacífico con una escena del film de Roland Emmerich.

El día después de mañana es una de las películas de catástrofes más recordadas de las últimas décadas: tornados destrozan Los Ángeles, Nueva York se inunda y buena parte del hemisferio norte queda congelado. Una ficción que muchos vieron como una exageración cinematográfica. Pero investigadores como Sybren Drijfhout, de la Universidad de Southampton, se tomaron el tiempo de estudiar qué tan lejos de la realidad está esa historia. Y las conclusiones no son tranquilizadoras.

Drijfhout analizó mediante modelos climáticos qué ocurriría si se produjera un colapso de la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC), que es precisamente el mecanismo que la película presenta como detonante de la catástrofe. Su estudio, publicado en Scientific Reports, descubrió que si este sistema de corrientes se frenara bruscamente, algunas regiones del planeta podrían enfriarse lo suficiente como para contrarrestar temporalmente parte del aumento de temperaturas provocado por el calentamiento global. Ese efecto podría durar entre 15 y 20 años. Pero pasado ese período, el calentamiento volvería a imponerse y las temperaturas seguirían subiendo.

La diferencia crucial con la película es el ritmo. A diferencia del film de Roland Emmerich, el planeta no se congelaría en cuestión de días, sino que el proceso sería mucho más lento. Tampoco las consecuencias serían iguales en todo el mundo: las regiones cercanas al Atlántico Norte serían las más afectadas por el enfriamiento, mientras que otras zonas continuarían experimentando los efectos habituales del calentamiento.

El Niño y los tres ciclones simultáneos que recordaron al film de catástrofes

El debate volvió a cobrar fuerza cuando una imagen satelital sobre el océano Pacífico mostró algo llamativo: tres grandes sistemas tropicales, bautizados Lowell, Karina y Marie, aparecieron simultáneamente en la misma región.

Matthew Cappucci, meteorólogo sénior de MyRadar, comparó la escena con una de las imágenes más icónicas de El día después de mañana, donde enormes tormentas aparecen de manera simultánea sobre el planeta. En diálogo con el medio inglés Ladbible, explicó que lo destacable no es solo la presencia de esos sistemas sino la intensidad simultánea que alcanzaron.

El Niño, sin embargo, no debe confundirse con un colapso de la AMOC. Son fenómenos distintos. El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental alcanzan temperaturas superiores a las habituales y modifican los patrones de circulación atmosférica.

Sus consecuencias pueden sentirse a miles de kilómetros y alterar las lluvias, las sequías y las temperaturas en distintas partes del planeta, incluyendo la Argentina. Las temperaturas elevadas de la superficie oceánica aportan energía a los sistemas ciclónicos y pueden favorecer su intensificación.

Los océanos ya alcanzaron este año la temperatura media más alta jamás registrada: 21,1°C en la superficie marina global, según datos del servicio europeo Copernicus. Los científicos advirtieron que El Niño todavía no llegó a su pico y que ese récord podría romperse nuevamente en marzo o abril de 2027. Es precisamente esa combinación —océanos más cálidos que nunca más un El Niño que sigue fortaleciéndose— la que preocupa a los investigadores.

Para que se produjera algo comparado con un hipotético "hiperhuracán" de proporciones cinematográficas, serían necesarias condiciones que el clima terrestre actual no puede generar normalmente. Cappucci explicó que los huracanes necesitan temperaturas superficiales del mar cercanas o superiores a los 26°C, y que solo en un escenario hipotético con aguas cercanas a los 50°C podrían producirse tormentas de magnitud verdaderamente extraordinaria.

Para llegar a ese punto, señaló, haría falta un evento excepcional como el impacto de un gran asteroide. Lo que sí puede ocurrir, y ya está ocurriendo, es que El Niño modifique los patrones de precipitaciones a escala global, favoreciendo períodos extremos de sequía o inundaciones en distintas regiones.

No es el apocalipsis del cine, pero sus consecuencias sobre la agricultura, el agua potable y los ecosistemas pueden ser severas. La diferencia con la película no está en si el cambio climático puede generar desastres, sino en la velocidad y la forma en que esos desastres se desarrollan.

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