Durante décadas, la organización había interpretado ciertos pasajes bíblicos que muchas veces puso en riesgo la vida de sus fieles.
La organización de los testigos de Jehová introdujo una modificación en una de sus normas más sensibles al habilitar, bajo ciertas condiciones, la posibilidad de autotransfusiones de sangre. La decisión marca un cambio dentro de una doctrina históricamente restrictiva y abre un nuevo escenario en el ámbito médico y religioso.
Durante mucho tiempo, los miembros interpretaron que los pasajes bíblicos que instan a “abstenerse de la sangre” prohibían recibirlo incluso en situaciones médicas críticas. La organización incluso llegó a considerar mártires a quienes eligieron morir antes que aceptar una transfusión.
En los últimos días, la doctrina sumó una actualización. El viernes, el Cuerpo Gobernante —máxima autoridad de la confesión con sede en Estados Unidos— difundió un comunicado en el que presentó la medida como una “aclaración” de sus enseñanzas.
A partir de esta definición, los fieles pueden extraer y conservar su propia sangre antes de una intervención quirúrgica para utilizarla durante el procedimiento si fuera necesario. De todos modos, se mantiene la prohibición de recibir transfusiones provenientes de donantes externos.
La organización reconoce que este tema genera incomprensión en la sociedad, por lo que dedica un apartado de su página web a explicar su postura, señalando que se trata de razones principalmente religiosas y no médicas: “Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos mandan abstenernos de la sangre.
Además, para Dios, la sangre representa la vida. Así que los testigos obedecemos el mandato bíblico de abstenernos de la sangre por respeto a Dios, quien nos dio la vida”.
La organización asegura que no rechaza la atención sanitaria, siempre que se puedan evitar tratamientos hematológicos: “Hacemos lo posible por buscar atención médica de calidad. Cuando uno de nosotros, o alguien de nuestra familia, se enferma o tiene que ser operado, consultamos a médicos y cirujanos con experiencia en el uso de técnicas sin sangre. Y estamos muy agradecidos por los adelantos que se han hecho en este campo”.
Estas técnicas están disponibles en muchos países y se aplican también a otros pacientes, minimizando riesgos asociados a las transfusiones. “Cualquiera puede optar por tratamientos que no conlleven los riesgos relacionados con las transfusiones, como enfermedades transmitidas por la sangre, reacciones del sistema inmunitario y errores humanos”, señala la organización, y añade: “Los pacientes que no aceptan transfusiones se recuperan igual o mejor que quienes sí las aceptan, incluso en el caso de los niños”.
En 2024, una mujer testigo de Jehová demandó a la Administración tras haber recibido varias transfusiones de sangre durante una operación de urgencia, a pesar de haberse negado previamente. Como resultado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó a España a pagar 26.000 euros en concepto de daños morales y costas, al considerar que se vulneraron tanto su derecho al respeto de la vida privada y familiar como su libertad religiosa.
La transfusión se administró en el Hospital de La Paz, en Madrid, en contra de la voluntad de la paciente, quien había formalizado en varias ocasiones su rechazo a recibir sangre. Los jueces señalaron que hubo múltiples fallos en el proceso de decisión y que el personal del hospital no siguió el procedimiento habitual para obtener el consentimiento.