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Cualquiera puede ser blanco de este fraude. Así pueden vaciar tu cuenta bancaria en cuestión de minutos.
Las estafas virtuales se multiplican con el paso del tiempo y el método preferido por los delincuentes digitales sigue siendo el phishing. A través de un simple correo electrónico, mensaje de texto o incluso un WhatsApp, los atacantes buscan que la víctima entregue información personal sensible sin darse cuenta.
Una vez que obtienen esos datos, acceden al homebanking y vacían las cuentas en cuestión de minutos.
El phishing no distingue edad ni nivel de conocimiento tecnológico: cualquiera puede ser blanco de este fraude. Por eso, especialistas en ciberseguridad advierten que la mejor herramienta para reducir riesgos es la prevención.
Así funciona la nueva estafa y estas son las señales de alerta puede marcar la diferencia.
Los correos o mensajes diseñados para el phishing tienen un patrón común: buscan captar la atención de manera inmediata. Para eso, los delincuentes utilizan palabras que generan ansiedad y llevan a la víctima a actuar rápido, sin pensar demasiado. Entre las más utilizadas aparecen “urgente”, “premio”, “dinero” o “sorteo”.
El formato de estos mensajes suele imitar con precisión la estética de entidades financieras, plataformas de comercio electrónico o empresas de servicios. Incluyen logos, tipografías y direcciones de contacto que parecen reales. La finalidad es convencer al destinatario de que está frente a una comunicación oficial, para que haga clic en un enlace o entregue datos sensibles.
En muchos casos, los mensajes llegan en horarios inesperados y contienen frases que refuerzan la sensación de inmediatez, como “su cuenta será bloqueada en las próximas horas” o “tiene un pago pendiente”. Esa urgencia empuja a las personas a seguir las instrucciones sin detenerse a verificar la autenticidad del mensaje.
Una vez que la víctima hace clic en el enlace, es dirigida a un sitio falso que replica de manera casi idéntica la página de un banco o de una empresa reconocida. La persona cree que está en un espacio seguro, pero en realidad se trata de una copia diseñada para robar información.
Allí se le solicita usuario, contraseña e incluso códigos de verificación que deberían ser confidenciales. Con esos datos en su poder, los estafadores ingresan al homebanking real y ejecutan transferencias, compras o retiros en cuestión de segundos.
El fraude no solo implica pérdidas económicas: también puede derivar en la filtración de información personal, que luego es utilizada para abrir cuentas falsas, solicitar préstamos o cometer otros delitos.
La mejor defensa contra el phishing es la prevención. Los especialistas recomiendan adoptar prácticas simples pero efectivas:
Activar la autenticación en dos pasos (2FA) en todas las cuentas digitales.
Evitar hacer clic en enlaces que llegan por mensajes directos, SMS o WhatsApp.
Revisar con atención la dirección web y confirmar que pertenezca al dominio oficial del banco o la empresa.
No compartir nunca contraseñas ni datos personales a través de correos o chats.
En caso de sospecha, cambiar de inmediato la contraseña y cerrar todas las sesiones abiertas.
Si los delincuentes ya lograron acceder a la cuenta, lo aconsejable es comunicarse de inmediato con el banco para bloquear operaciones, además de realizar la denuncia ante las autoridades.
El phishing es un delito en constante evolución, que se adapta a las nuevas tecnologías y aprovecha la falta de atención de los usuarios. Mantenerse informado, desconfiar de mensajes sospechosos y adoptar medidas de seguridad básicas son pasos fundamentales para evitar ser víctima de una estafa que, con un solo clic, puede dejar vacía una cuenta en el banco.