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Una observación mínima en una pieza exhibida en el Museo Nacional de Bellas Artes reavivó el debate entre especialistas.
La muestra de Egiptología del Museo Nacional de Bellas Artes dispone de 180 piezas entre las que se pueden ver sarcófagos auténticos, momias, papiros, estatuillas y máscaras funerarias. De un detalle presente en la exposición, surgió una nueva hipótesis.
Se trata de un porta barbas de Osiris, una pieza que podría haber pertenecido a un faraón egipcio. La especialista en museología, Amalia Frontini, explicó la importancia histórica y patrimonial del elemento, señalando que, según investigaciones recientes, podría tratarse del ejemplar más antiguo conocido si se confirmara un origen real.
“Un porta barbas significa un adorno jerárquico que usaban los monarcas, que se apoyaba en el mentón y se tomaba de las orejas. Solamente el dios Osiris tiene porta barbas. Por lo tanto, si alguien en su ataúd tiene un porta barbas es porque fue alguien muy importante”, detalló Frontini en diálogo con Infobae.
Al ser consultada sobre el origen de la teoría, Frontini atribuyó la observación inicial a su colega Víctor Cardoso: “La teoría sobre el porta barbas es de mi compañero. Él fue el primero en advertirlo durante la inauguración de la muestra, cuando me señaló el detalle en la momia expuesta”. Frontini destacó un episodio clave vinculado al nombre inscrito en el sarcófago: “Víctor estuvo siete días sin dormir buscando en las listas reales de Egipto el nombre que figura en el sarcófago: Hor-Uach. Hor significa Horus, y Uach es un tallito de papiro que reverdece”.
La historia del arribo de estas momias egipcias a Argentina se remonta a fines del siglo XIX. “En 1888, el doctor Dardo Rocha, masón y creador de la ciudad de La Plata, viaja a Egipto y decide obsequiar al Museo de Ciencias Naturales tres momias. Compra una momia masculina, que es la de este señor, una femenina y la de un niño”, recordó la especialista en diálogo con Infobae.
Años después, los avances tecnológicos permitieron reinterpretar las piezas: “Gracias a la tomografía computada traída por el doctor González Toledo, se descubrió que la momia del niño era en realidad un paquete funerario. Esto era una estafa muy común que hacían los egipcios cuando alguien que no tenía envergadura política quería un funeral digno”.
Actualmente, en la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes, están presentes la momia masculina y la del falso niño. “El porta barbas está en el varón”, puntualizó Frontini. Sin embargo, existen hipótesis enfrentadas sobre el rango social del difunto: “No decimos que perteneció a un faraón. El museo determinó que tal vez fue un soldado o un campesino que reunió dinero para embalsamarse de esa forma, pero la factura con que fue hecho el sarcófago es tan antigua, tan básica y despojada, que podría tratarse de una dinastía antigua”.
Frontini subrayó la importancia del hallazgo y resaltó la conexión entre los atributos simbólicos y materiales de la momia: “Si se confirmara que el porta barbas perteneció a un faraón, sería el más antiguo del mundo”. Agregó sobre los requisitos de la realeza: “Uno es tener un nombre, y este señor lo tiene; otro, un protocolo real. En las primeras dinastías, los monarcas se hacían llamar ‘Yo soy Horus en la Tierra’. Nosotros creemos que el nombre fue traducido correctamente como ‘Horus, el que reverdece’”.
A estos elementos, se suman pruebas materiales derivadas de las técnicas de conservación identificadas: “Debe estar embalsamado con una técnica especial, y esta momia la tiene: evisceración por el lado izquierdo, órganos fuera, cerebro extraído por la nariz”. Respecto a la postura, explicó: “Un monarca tiene los brazos en cruz, como Osiris. Esta momia tiene esa posición, el vendaje divino”.
No obstante, la hipótesis encuentra obstáculos en la comunidad científica. “Esto surgió recién, y no presentamos ningún artículo científico porque la comunidad internacional suele rechazar ideas disruptivas. Yo misma sostengo desde 2004 que la pirámide de Keops fue construida de arriba para abajo, y por eso me tildan de loca”, explicó la investigadora.