La científica rosarina fue arrestada y acusada de sustraer virus gripales de alto riesgo. También investigan a su marido y a la empresa que ambos dirigen.
La Policía Federal de Brasil detuvo a una investigadora argentina, acusada de sustraer material biológico de un laboratorio de alta seguridad en el estado de San Pablo. Según la investigación, entre los virus robados hay muestras capaces de generar pandemias.
El material estaba guardado en el Laboratorio de Virología y Biotecnología Aplicada del Instituto de Biología de la Universidad de Campinas (Unicamp), un área con nivel de bioseguridad 3 (BSL-3), el más alto habilitado en Brasil para el trabajo con agentes infecciosos.
El lote faltante incluía muestras de H1N1 y H3N2, considerados peligrosos porque son responsables de la gripe de tipo A y otras muestras de origen humano y porcino. La sustracción fue descubierta el 13 de febrero por un investigador con acceso al área de almacenamiento.
Soledad Palameta Miller tiene 36 años y se desempeñaba como coordinadora del laboratorio de Virología y Biotecnología de los Alimentos de la Unicamp. Es oriunda de Rosario: se recibió de licenciada en Biotecnología en la Universidad Nacional de esa ciudad en 2013 y completó su doctorado en la propia Unicamp en 2019, en el área de productos farmacéuticos y dispositivos médicos.
Entre 2017 y 2022 trabajó en el Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales (CNPEM) de Brasil, donde participó en proyectos de ingeniería de vectores virales, inmunomodulación y desarrollo de anticuerpos monoclonales para terapias oncológicas.
Luego realizó una estancia postdoctoral enfocada en vacunas vectorizadas y herramientas diagnósticas para enfermedades aviares. Como docente en la Facultad de Ingeniería de Alimentos de la Unicamp, lideró investigaciones en vigilancia epidemiológica de virus transmitidos por alimentos y agua, y colaboró en proyectos de monitoreo de virus zoonóticos en animales silvestres.
La semana pasada, las autoridades arrestaron a Miller en flagrancia. Está acusada de robo, fraude procesal y traslado irregular de material genéticamente modificado sin autorización, en violación de las normativas de la Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad.
Según la Policía Federal, los virus fueron llevados desde el laboratorio BSL-3 hasta la Facultad de Ingeniería de los Alimentos. Al rastrear el paradero del material, los agentes hallaron muestras en otros laboratorios del campus: algunas conservadas en congeladores y otras descartadas en contenedores de basura con evidentes signos de manipulación. Las autoridades confirmaron que no hubo contaminación externa.
La investigación también apunta a su marido, Michael Edward Miller, veterinario, como posible cómplice. La pareja es dueña de Agrotrix, una empresa dedicada a la producción de virus transgénicos.
Fue puesta en libertad provisional con prohibición de ingresar a la universidad y de abandonar Brasil sin autorización judicial. Su defensa informó que no hará declaraciones públicas, en respeto del secreto de sumario dispuesto por el juzgado interviniente.
Para Gonzalo Vecina Neto, fundador de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA), lo ocurrido es "muy grave", ya que mover muestras fuera de un laboratorio BSL-3 implica riesgos para la población difíciles de dimensionar.