Cuando la mujer se enteró de lo que lo había sucedido, decidió llevar a su hijo ante la policía. Afirman que el hecho fue planificado.
Christian Adrián Maddalena tenía 32 años y el jueves pasado recibió una indemnización millonaria por un accidente de tránsito. En cuestión de horas, su nombre empezó a circular y apareció una propuesta tentadora: la venta de una moto. Pero todo fue un engaño y terminó asesinado.
La noticia sobre el dinero que iba a recibir el joven se expandió por el barrio Las Catonas, en el partido de Moreno. A través de un engaño lo citaron a un punto del barrio. Su padre le pidió que no fuera. Christian decidió ir igual. Esa decisión marcó el final.
Tres jóvenes lo interceptaron. El encuentro no era una operación comercial. Era una emboscada. Le dispararon y lo dejaron tirado en la calle. Se llevaron 60 mil pesos en efectivo y un celular. La indemnización que había cobrado días antes nunca estuvo en sus manos en ese momento.
La causa quedó bajo investigación de la justicia juvenil y expone, una vez más, la violencia que golpea a barrios del conurbano cuando la información sobre dinero circula sin filtros.
El 26 de febrero por la noche, Christian se dirigió al cruce de Félix de Azara y María Montiveros. Allí lo esperaban tres supuestos vendedores. Según la reconstrucción judicial, el ofrecimiento de la moto fue el anzuelo.
Para los investigadores, se trató de “un robo planificado”. Los agresores sabían que la víctima había cobrado una suma importante por el juicio derivado de su accidente. Lo abordaron con la excusa de concretar la venta y lo rodearon.
Le exigieron el dinero de la indemnización. Christian les respondió que no lo llevaba encima. En ese contexto recibió un disparo de arma de fuego. Cayó herido. Los atacantes escaparon con su teléfono Motorola G20, la billetera y el efectivo que llevaba.
La escena dejó al joven agonizando en plena vía pública. Vecinos y familiares intentaron asistirlo. Poco después, murió como consecuencia de la herida.
Tras el ataque, familiares y vecinos se dirigieron a la casa de uno de los sospechosos. Se trata de un adolescente de 15 años, vinculado, según fuentes del caso, a una banda de menores que comete asaltos en la zona. La madre del chico tomó una decisión inmediata: lo llevó a la comisaría esa misma noche.
El adolescente quedó a disposición de la justicia. Por su edad es inimputable, aunque puede quedar sujeto a medidas de seguridad.
La investigación recayó en la Unidad Funcional de Instrucción N°6 del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, a cargo del fiscal Moahmed Eslaiman, con el secretario Sebastián Di Leo. El expediente se tramita bajo la calificación de homicidio agravado criminis causa por el uso de arma de fuego en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego.
El fiscal considera que el adolescente entregado por su madre fue quien efectuó el disparo. También identificó a uno de los cómplices y trabaja para determinar la situación del tercero. Los tres serían menores de edad.
El joven de 15 años quedó bajo la órbita del sistema penal juvenil. Al no ser punible por su edad, el fiscal solicitó al Juzgado de Garantías del Joven la aplicación de una medida de seguridad restrictiva de la libertad. Este viernes ingresó a un centro de menores, donde continuará con un tratamiento tutelar intensivo.
La investigación sigue en curso. Los otros dos sospechosos continúan prófugos y los investigadores avanzan con tareas de campo para dar con ellos.
En el barrio, el impacto todavía se siente. La secuencia dejó al descubierto cómo un dato sensible, como el cobro de una indemnización, puede transformarse en información letal cuando cae en manos equivocadas. Christian salió de su casa para cerrar una supuesta compra. Terminó siendo víctima de una emboscada que, según la hipótesis judicial, se organizó con anticipación y tuvo como único objetivo el dinero.