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La exboxeadora visitó el programa “Animales Sueltos” en 2022 y calificó a la vida como un “regalo”; su arenga a los televidentes.
La reciente noticia de la muerte de Alejandra "La Locomotora" Oliveras dejó una honda tristeza en familiares, deportistas y fanáticos que seguían y admiraban a la exboxeadora que, tras catorce días de estar internada en terapia intensiva porir un Accidente Cerebro Vascular (ACV) isquémisco, falleció este lunes 28 de julio por la tarde.
Su partida repercutió inmediatamente en redes sociales y medios de comunicación donde la están recordando con inmenso cariño y respeto. Frases motivacionales, fotos y videos suyos son utilizados a modo de despedidas y homenajes.
Entre tantos videos y recuerdos de la exboxeadora, recordamos un recorte de una entrevista en la que, fiel a su estilo directo y sin vueltas habla sobre la vida y la muerte.
"Me voy a morir. Amo la vida, pero yo no se si voy a vivir hasta los 60, 70, 90, los 89 años como Brusa (Amílcar) o me muero el año que viene o dentro de 6 meses. ¿Cómo voy a tirar a la basura la vida?", comienza diciendo Oliveras.
"Siempre amé la vida, ésa es la respuesta. Amo la vida, y la vida es una pelea, es una lucha. Todos los días te tenés que desafiar a ir a trabajar, todos los días te tenés que levantar, lavarte los dientes y salir a encarar la vida, con problemas, con dolores, son desafíos. Nacimos para luchar", concluyó.
Oliveras no podría entenderse sin el boxeo, lo que se convirtió en la máxima expresión de su espíritu luchador. Para ella, el ring era una extensión de la existencia misma: "La vida es una dura pelea, similar al boxeo, donde uno se enfrenta a muchos 'golpes' como la pérdida o la traición". Luego de seis títulos mundiales, demostró ser una gladiadora incansable, dentro o fuera del cuadrilátero.
Su camino hacia el éxito fue singular. Tras dejar el colegio debido a su embarazo, Alejandra se dedicó a "changuear", buscando cualquier oportunidad para salir adelante. "Iba casa por casa vendiendo empanadas, alfajores o si observaba el pasto alto en los domicilios me ofrecía para cortarlo", contó en una ocasión.
Su buen desempeño en la primaria le permitió una oportunidad inesperada: "Ser buena alumna en la primaria me dio la posibilidad de aprender a leer, entonces me emplearon para leer el diario en un programa de radio”, relató sobre sus inicios.
Fue precisamente en ese programa radial donde su destino dio un giro. "Yo siempre admiré a Mike Tyson. Era mi ídolo de chiquita y quería ser una boxeadora como él", confesó. Un día, leyendo el diario al aire, encontró una noticia sobre la salida de prisión de Tyson. Espontáneamente, exclamó: "¡Cómo me gustaría ser boxeadora!".
Esa frase llegó a oídos de un exboxeador del pueblo que la estaba escuchando. Pocos minutos después, el hombre apareció en el estudio preguntando: "¿Quién dijo que quiere boxear?". Alejandra respondió con decisión: "¡Yo quiero!". Al mes, él organizó un festival de boxeo con una chica del pueblo, y así, de manera fortuita, comenzó su carrera.
Pero su ascenso no fue sencillo. Oliveras recuerda haber enfrentado discriminación en el ambiente boxístico, siendo tildada de "macho" o "travesti" por ser mujer en un deporte históricamente dominado por hombres.
Sin embargo, lejos de amedrentarse, usó esas experiencias como combustible para fortalecer su determinación, demostrando con cada golpe que las mujeres pueden ser tan fuertes y resistentes como cualquiera. Sus vivencias de superación de la pobreza, según ella misma, la prepararon para cada desafío dentro del cuadrilátero, forjando la "Locomotora" que todos conocimos.