Si los chilenos pensaban que las cargadas por haberse quedado afuera de Rusia 2018 habían terminado, en La Plata, aprovecharon la ya clásica quema de muñecos para despedir y recibir el 2018, para acordarse nuevamente de los hermanos trasandinos al armar un muñeco de Arturo Vidal sentado en un sillón, mirando el Mundial por la televisión.