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Guillermo Elía - policiales@lmneuquen.com.ar
Los crímenes de la abuela Chela, el pequeño Luciano Fuente y el cabo Nahuelcar, todos en Cutral Co, develan algunos elementos preocupantes. Entre ellos, una escalada de violencia donde la vida parece no valer nada y, después, que en todos los casos los acusados y el condenado son todos jóvenes de entre 18 y 21 años que ya venían vinculados al delito desde que eran menores, por lo que si el Estado hubiese realizado un abordaje temprano, probablemente no habría que lamentar tantas vidas arrasadas.
El crimen de Nahuelcar terminó de revelar la necesidad y urgencia de intervenir fuertemente en la comarca petrolera. Fue así que el fiscal general, José Gerez, junto a la ministra de Seguridad, Vanina Merlo, y el jefe de la Policía, Julio Peralta, anunciaron que van a procurar la desarticulación de las bandas criminales.
En paralelo, Gerez y el fiscal de Delitos Juveniles, Germán Martín, impulsan que el fuero de delitos juveniles se instale en Cutral Co y Plaza Huincul, ya que en la actualidad solo funciona en Neuquén.
Justamente, Germán Martín disparó la polémica sobre la ley 2302 del Niño y el Adolescente, que es emblemática en la provincia y lleva 20 años, al afirmar que “la parte penal de la 2302 solo se aplica en la primera circunscripción, es de decir, de Rincón de los Sauces hasta Senillosa. Si un pibe cae en el interior de la provincia, no recibe el mismo trato que en Neuquén”.
“Para la Justicia interior, los pibes nacen a los 18 años cuando roban o matan. Los pibes no nacen con un homicidio, traen causas de arrastre”, advierte Martín, que de acuerdo con los casos que maneja de la primera circunscripción, los chicos comienzan a infringir la ley a partir de los 13 años y ahí se los judicializa.
“La Justicia Penal Adolescente puede hacer mucho en términos de saber lo que pasa, gestionar las violencias y pacificar”, aclara Martín, entendiendo que un abordaje temprano de los adolescentes puede permitir ayudarlo a generar herramientas y estructuras para no volver a reincidir.
Situación de la comarca
Sobre la escalada de violencia en la comarca, el fiscal de Delitos Juveniles comenta: “Lo que pasó en Cutral Co es casi una inconsciencia y una irresponsabilidad. Esperar que cumplan 18 años para que se pueda hacer algo es una barbaridad, porque se pueden hacer un montón de cosas con los chicos antes de llegar a estas situaciones extremas”.
“Si no hay un Poder Judicial que haga un proceso penal de pacificación, entonces estamos incorporando mucha más violencia, impotencia e indignación con los pibes. Las reacciones sociales tienen que ver con esas impotencias y de que nadie haga nada con los pibes”, explica Martín.
“En la actualidad, no hay buenos diagnósticos de la comarca, son lecturas muy intuitivas. La Policía es la que más conoce a los pibes y eso es un problema, porque cualquier comunidad que trabaje de manera seria con las instituciones no puede dejar que la conflictividad adolescente sea administrada por la Policía, porque la administración la termina haciendo a los golpes, lo que invisibiliza mucho la violencia institucional. Esto fortalece el resentimiento y las identidades vinculadas a las bandas. Esto, en edades donde se está formando la identidad, se termina transformando en una guerra antipolicía, por lo que es una locura entrar en eso”, concluyó Martín.
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