"Son cargos que anhelábamos"

Lo dicen las mujeres que hoy conducen el destino de la nueva Policía neuquina.

Guillermo Elía - policiales@lmneuquen.com.ar

La Policía del Neuquén parece arrancar una nueva etapa donde el rol de la mujer dentro de la institución es clave. Hoy, hay 11 mujeres desempeñándose en áreas sensibles a las que llegaron tras años de intenso trabajo y lucha en una institución machista y verticalista que comienza a dar señales de que se están acoplando a los nuevos tiempo.

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Del anhelo al cargo

“Nunca pensé que pudiera haber una mujer coordinadora de un área de seguridad. Para mí es todo un desafío, porque es una zona complicada el oeste de la ciudad”, contó la comisaria Mónica Torres coordinadora de Seguridad de la zona oeste.

Por su parte, la subcomisaria Gloria Abarzúa, jefa de la Comisaría Especial de Niñez, Adolescencia y Familia, resumió el sentimiento de todas: “Una trabaja para llegar, y antes no llegábamos. Ahora tenemos la posibilidad de asumir cargos, y me pone feliz porque son cargos que no soñábamos nosotras porque siempre se trababan en algún lugar y no llegábamos nosotras”.

“Me sorprendió y me hizo sentir que era útil, que esto era un reconocimiento a toda la tarea que venía haciendo”, comentó la subcomisaria Patricia Bravo, jefa de la División de Reclutamiento y Selección.

“Sabía que me podía tocar ascender y estar a cargo de la cárcel de mujeres, pero la verdad es que me puso muy contenta el nombramiento”, explicó la oficial principal Mirta Almuna, jefa de la unidad de detención 16.

"Son cargos que anhelábamos", las mujeres con mayor protagonismo en la Policía neuquina

La oficial principal Viviana Soto contó que "venía trabajando ya en la Escuela de Cadetes pero nunca me imaginé que me pudieran designar ahí porque siempre fue un puesto ocupado por varones, por eso me sorprendió", detalló la hoy jefa operacional de la Escuela de Cadetes que por primera vez en la historia tiene una mujer a cargo de esa responsabilidad.

Desafío para los hombres

“El desafío más grande es para los hombres, porque nosotras siempre estuvimos acostumbradas a estar bajo sus órdenes; para el varón es una novedad porque ahora cumplimos un rol igual que ellos”, explicó la comisaria inspectora Mónica Carrasco, coordinadora de Investigación zona sur.

“La Policía se va adecuando a los tiempos, pero estos últimos cambios sociales han sido muy bruscos”, indicó la subcomisaria Alicia Espinosa, jefa de la División de Patrimoniales.

“Una trabaja para llegar, y antes no llegábamos. Ahora tenemos la posibilidad de asumir cargos, y me pone feliz porque son cargos que no soñábamos nosotras porque siempre se trababan en algún lugar y no llegábamos nosotras”, dijo Gloria Abarzúa, Jefa de la Comisaría de Niñez
las mujeres que hoy conducen el destino de la nueva Policía neuquina.

La familia

El sacrificio que hacen por sus carreras es importante porque el trabajo las lleva a restarle tiempo a la vida familiar, que es lo primero que destacan.

“Claudio, mi esposo, se ha hecho cargo de cumplir más activamente el rol de crianza de nuestros hijos porque el trabajo me demandó siempre mucho tiempo”, rescató la directora de Administración, comisaria mayor Edit Valderrame, integrante del Consejo Asesor Superior.

La comisaria inspector Mariela Churrarín está a cargo de la Dirección de Casa de Gobierno, un lugar clave y emblemático del Gobierno que demanda muchas horas de trabajo. "Yo estoy sola con mis hijos por lo que dependo mucho de mi familia y de mi niñera, que la amo porque me salva siempre", afirma Churrarín a quien también la designaciòn la tomó por sorpresa.

Para la comisaria inspectora Rosana Bello, la designación a cargo de la Dirección de Seguridad de Junín de los Andes la llevó a tener que mudarse y dejar a su familia en Neuquén. “Es difícil para los chicos que están en edad escolar, pero bueno, son sacrificios que una hace y mi esposo, que es retirado de la Policía, lo entiende”, destacó.

“Si estás haciendo algo en tu casa y te llaman, tenés que dejar todo y salir. Por eso, cuando puedo aprovecho a dormir, porque las madrugadas son terribles. Esto es parte de la profesión, pero cuesta mucho estar tanto tiempo fuera de la casa”, contó Torres.

“Estaba festejando el cumpleaños de mi hijo y sonó el teléfono y tuve que salir. Los fines de semana son lo peor, porque es cuando más trabajo hay”, relató Carrasco.

Sus experiencias son tan enriquecedoras que no alcanza una nota para rescatar sus historias de sacrificio.

Contener a los nuevos agentes es un desafío

La movilidad que tienen los jóvenes de hoy genera preocupación en las jefas, que ven cómo los nuevos policías no duran mucho tiempo y se salen de la institución.

“Cuando entran a la academia, se les saca el celular. Algunos cadetes no aguantan ni medio día sin el celular y piden la baja y se van”, contó Rosana Bello.

“Hay chicos que ingresan por trabajo, no por vocación, y como tienen otras ideas o no les gusta el trabajo, se quieren ir, y la institución invirtió dos años formándolos”, detalla Torres.

Ante esta situación, contener a los jóvenes es clave. “Como muchas hemos sido mamá y tenemos hijos que ya han atravesado esa edad, solemos empatizar más con ellos para ver lo que les pasa y cómo los podemos ayudar para que no dejen la institución”, destacó Carrasco.

“Es nuestra tarea como jefes contenerlos y motivarlos para que permanezcan en la Policía”, afirmó la comisaria inspectora Adriana Pinilla, directora de Informática y Comunicaciones.

“Con estas generaciones nuevas hay que saber mediar y ayudarlas, pero ellos también tienen que saber que esto es trabajo, y uno que demanda mucha responsabilidad”, concluyó Edit Valderrama integrante del CAS.

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