Por ANGELES NIETO
Neuquén > La última vez que Los Piojos subieron a escena fue el 30 de mayo de 2009, en el Estadio de River Plate. La separación de una de las bandas mas convocantes de la Argentina no era oficial. Si bien puertas adentro ya se sabía que sería el “Último Ritual”- tal cual lo calificó la prensa nacional- los 75 mil fanáticos que asistieron al show guardaban la esperanza. Pero la suerte ya estaba echada y muchos de sus integrantes ya tenían un proyecto en mano.
Unos meses después, Andrés Ciro Martínez, la cara más visible y el cerebro de la banda, daba forma a su reciente proyecto: Ciro y Los Persas.
“La música fue siempre la mejor terapia para mí. No quería entrar en un bajón del que me costara salir por estar mucho tiempo sin ella. Mi banda de 20 años se había disuelto”, comentaba en su sitio oficial uno de los frontman más carismáticos de la escena nacional. Así, las cosas junto a Juan Gigena Abalos (guitarras, bajo, coros), comenzó a seleccionar a su tribu que completarían Juanjo Gaspari (guitarras, coros, percusión), Broder Bastos (bajo, percusión, guitarra, coros), Lulo Isod (batería, percusión) y también el ex piojo, Miguel “Chucky” de Ipola (pianos, hammond, teclados, coro). En marzo de este año el tecladista dejó la banda, por lo que Diego Mano se convirtió en el nuevo persa.
A casi dos años de haberse conformado y rodando “Espejos”, su primer trabajo discográfico desde mediados de 2010, la banda de Ciro aparece como un proyecto consolidado por donde se lo mire. No sólo porque el vocalista ha podido darse ciertas “licencias” compositivas o musicales como tocar “Viejo” de Pappo, sino que el público ya les ha dado su reconocimiento. Sin ir más lejos, entre 2010 y 2011, Ciro y los Persas hicieron cinco estadios Luna Park, y no sólo eso: la última fecha fue difundida únicamente a través de la red social Facebook y las entradas fueron agotadas.
En el marco de una extensa gira que lo traerá a la zona, además de Bahía Blanca, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y la Capital Federal, Ciro habló sobre cómo el proyecto se ha ido afianzando y sobre la inevitable evocación “piojera” en sus nuevas composiciones. Además, y en relación a sus ex compañeros de banda, aseguró que la ida de Chuky -de los Persas- fue entendible debido a que “hace años venía postergando sus propios proyectos”, al tiempo que se lamentó por la muerte de Gustavo Kupinsky al no haber podido resolver sus diferencias.
Hace ya un año de la edición de “Espejos” ¿Sentís que maduró lo suficiente durante las giras?
Con respecto a la gira, estamos viviendo con mucha alegría ir a lugares lejanos como Jujuy y ver la respuesta de la gente que conoce todos los temas, hasta los que uno ni piensa. La verdad que es tremenda la respuesta de la gente. Y en cuanto a los temas, nunca terminan de cerrarse. No son cosas sólidas sino que uno les va encontrando cosas nuevas. Puedo versionarlos, y por más que los quiera repetir, siempre van cambiando, van mutando lentamente e incluso dejo temas afuera de la lista. Al tiempo, los agarro de nuevo y ocurren cosas medio mágicas. Uno redescubre los temas y la verdad que estoy contento con el disco, con cómo pegaron todas las canciones. Unas quizás más que otras, porque quizás son más de hinchada, pero también los temas tranquilos pegaron mucho.
Y con la banda ¿ya encontraron un sonido propio?
Como con las canciones, uno puede ir descubriendo cosas nuevas. Hay un sonido y cada vez se asienta más... Hay momentos tremendos en el show donde hay más presencia de guitarras y se pone muy caliente.
Cuando describiste el inicio de Los Persas se lo adjudicaste un poco a la ansiedad ¿en qué se transformó eso ahora?
Se transformó en pensar un nuevo disco, en los nuevos temas que van saliendo. La ansiedad de terminar de darle forma y grabar y presentarlos a la gente. Son cosas que hacen que uno esté siempre vivo, que esté atento. Que no decaiga, digamos.
¿Ya tiene fecha para el material?
Para principios del año que viene, creería. Pero la verdad no hay nada armado. Recién estamos haciendo y redondeando temas. A veces nos cuesta un poco porque estamos tocando mucho y entonces se hace un poco difícil.
¿No sos de esos músicos que les gusta componer en gira?
No, la verdad que estas dos semanas que paramos me vino bien para escribir, para buscar letras que me faltaban. Y sí, cada tanto si es necesario me tomo un tiempo, porque hay cosas que surgen en los ensayos, en las improvisaciones y todo eso. Pero hay cosas que por lo menos necesito sentarme y mirarlas con otra tranquilidad, darle otra dinámica. Uno a veces se pone a escribir y todo eso, se da en una dinámica cotidiana distinta. A mí me pasa que entro como en otra vibración, en la que uno se conecta con lo que es crear, más allá de lo que es el trabajo de los ensayos. Aparte de ese trabajo concreto, físico, uno necesita los momentos de inspiración. Más como un proceso interno.
En ese sentido, y a la hora de cerrar los temas ¿sos el que tiene la última palabra?
Este es un proyecto mío. Es algo donde armé la banda, elegí de cero a cada músico y donde compongo. Aunque hay participación de los chicos: ahora hay un tema nuevo que la melodía la hizo Broder. Yo después le hice el estribillo y la letra. Es un tema bárbaro que además es gracioso porque lo hizo pareciéndose a mi estilo. Cualquiera diría que es mío. Pasa que él, después de haber mamado todos estos meses de mi estilo, de mi manera de cantar y todo, armó la melodía. Entonces, hay aportes así, pero el que más compone soy yo, el que va dirigiendo la nave.
¿Tratas de despegarte del sonido de Los Piojos?
Creo que el sonido no es parecido. Lo que es parecido es el estilo, que tiene que ver conmigo. En Los Piojos componía el 80 por ciento de las melodías, y el 90 de las letras. Hacía muchos arreglos, produje un disco. Estaba todo el tiempo en eso, y hacía la mayoría de las canciones. Entonces es imposible que haya algo que no se parezca. A la vez, me parece que si hacía la música que me gustaba en Los Piojos, ahora para diferenciarme tendría que hacer algo que no me guste, no me parece que sea algo interesante. Quiero hacer lo que me gusta y me seguiré pareciendo a mí mismo.
Igual con Los Persas te podés dar más licencias…
Seguramente. Acá decido. En Los Piojos era una banda que tenía un productor y él decidía qué temas iban en el disco y cuales no. Por ahí habían temas que capaz que me gustaban mucho y que quedaban afuera. De hecho en “Espejos” metí temas que me habían quedado afuera en esa época.
Por su sonido “Antes y después” ¿es una de esas canciones?
Ese tema en realidad era un valsecito, era muy distinto. Si conservó la letra y los acordes, pero el estribillo ( “que placer verte otra vez”) es nuevo. Lo hice con Juan (Abalos). Él me tiró que en vez de ser en 3 x 4 pasara a ser un rock y le hizo esa intro medio árabe. Después “Noche de hoy” era un tema que lo había ensayado con Los Piojos para “Civilización”, pero no le habíamos terminado de encontrar la vuelta. El “Rocabilly” alguna vez también lo empezamos ...Y bueno, “El blues del Gato Sarnoso” era un tema que hice en el año 89, 90. Lo tocábamos cada tanto y siempre me quedé con ganas de grabarlo. Para el disco nuevo no sé si queda algún tema de la época de Los Piojos. Uno puede ser. Después todo es nuevo.
Hicieron varios Luna Park, pero el último lo agotaron sin publicidad. ¿Cómo te "pegó" eso?
La verdad es una gran alegría, y no sólo eso sino que ese fanatismo va creciendo. La gente se da cuenta de que es un nuevo proyecto y lo quiere cada vez más. Aprecia a los músicos, como músicos y como personas. Los va conociendo y los va valorando. Entonces cada vez los shows son más calientes y mas al "palo". Del Luna la gente salió diciendo y poniendo en Facebook y todos lados que era el mejor show que habían visto…Y la verdad que no se si fue tanto.
¿Por qué no?
Lo que pasa que tocamos por todos lados, vuelvo y para mí pasaron diez shows, y capaz que la gente no vio ninguno. Entonces no vio tampoco el crecimiento de la banda, y de repente se encuentra con una banda cada vez más afianzada, cada vez más potente, y no me doy cuenta como ellos de esa evolución. Eso hace que a mí me sorprenda, pero la gente está como loca.
El éxito ¿lo relacionas con haber sido la cara visible de Los Piojos?
Sin duda hay una gran carga de lo que hice durante 20 años. Eso es así, y no me gustaría que no ocurriera. Sino sería ridículo. Sería como si durante 20 años no hubiera hecho nada o a nadie le hubiera gustado lo que hice. Me gusta tocar temas de Los Piojos, me gusta recrearlos y desempolvar temas viejos. Me divierte. Además la gente lo quiere y vivo como un gran alegría haber sido parte de Los Piojos.
¿Qué pasó con “Chuky”?
Él tiene dos discos solistas y ensayábamos cuatro veces por semana, y se le hacía difícil dedicarse a lo suyo. Lo charlamos y el se apartó para darle gas a su proyecto. Es algo que lamento porque es un gran amigo y un tremendo tecladista, pero entiendo que hacía años ya venía postergando canciones y cosas que tenía para hacer. Sería muy egoísta si no lo quisiera entender. Pero bueno, ahora toca invitado. Estuvo con nosotros en el (Festival) Quilmes. Viene de visita y cada tanto también sobre un escenario.
Volviendo a lo de las licencias, tu hija tocó en algunos shows ¿Cómo surgió?
Ella aprendió la guitarra básicamente para tocar canciones de este disco que estaba haciendo. Un día le propuse tocar en un tema ("Noche de Hoy") y se re copó. Pero pasó que después a último momento le cambiamos de nota y ella no sabía tocar la cejilla, así que ¡me quería matar! Entonces le propuse tocar “Vas a bailar”, que además es un tema que escribí para mis dos hijas y mi hijo. Tengo un hijo de dos años también que estuvo en el Luna Park tocando la batería. ¡Tremendo!
Haciendo un balance, estás pasando por un buen momento...
Después de 20 años de experiencia elegí la banda teniendo en cuenta tantas cosas que hacen que hoy esté disfrutando tranquilo. Gente humilde que le gusta lo que hace, que le gusta tocar, y nos llevamos bien. La verdad, gente muy copada. A veces quizás la banda es una cosa medio impuesta: se forma y después son años, años y años… y es difícil después con el paso del tiempo. Convivir es difícil. Ahora, es como una renovación importante a nivel espiritual. Y eso hace que uno sienta una energía nueva.
Marcado a fuego
Entre las referencias que el también armoniquista profesó siempre se encuentra, en primer lugar, la del ex líder de Sumo, Luca Prodan. Influencia que “quizás no fue estilística”, como el propio Ciro especifica, pero que tiene que ver con la fuerza de una figura que marcó la diferencia. Fue por eso que en este primer trabajo, y después de tantos años, el músico decidió dedicarle “Malambo para Luca”.
“La verdad es que Luca para mí fue tremendo, me parece una personalidad increíble, irrepetible. Un tipo con una polenta y un conocimiento de lo que era la música… porque él vivió lo que fue la época punk en Londres. Tenía una información que acá no llegaba ni en pedo. Con una fuerza impresionante, un tipo que estaba más allá de la vida y la muerte, me parece: lo habían dado casi por muerto de un coma hepático y el destino le regaló más años. Y ahí fue donde hizo lo que era como su misión en esta tierra. En esa época sonaba mucho Soda Stereo, Virus, Zas y otras cosas, y a mí lo que realmente me gustaba era Sumo y cosas de Riff… pero no había nada como Sumo y no lo volverá a haber”, aseguró Martínez.
Agendar
De gira por el país, y por segunda vez en el Alto Valle -en febrero pasado cerraron la última noche de la Fiesta Nacional de La Manzana – Ciro y sus secuaces se presentarán el domingo en Meet (Ex Kímica, Ruta 22, Km. 1.216) a las 22. Las entradas se pueden adquirir en locales de Saturno Hogar de Neuquén y Cipolletti o a través del 0-810-222-0074.
Cuentas pendientes
Neuquén > Cuando la era de Los Piojos llegaba a su fin, Tavo Kupinski, dio su propia versión de los hechos. Versión, que por cierto, fue una bomba y que tenía como sustento la “traición” por parte de sus compañeros. En abril del año pasado el guitarrista había dicho que “Desde que se fue Piti (Fernández) hasta que nos separamos, pasó un año en el cual hubo tres personas que se reunieron a espaldas mías, sin huevos y sin códigos, hasta que un día llegué y me dijeron que se separaban Los Piojos". Los dardos del músico que posteriormente pasó a formar parte de Las Pelotas apuntaban a Andrés Ciro Martínez, Micky Rodríguez y Pocho Rocca (mánager). “Lo del ‘parate indefinido’ es una mentira, fue una carta escrita sólo por Andrés. Todo un verso, demagogia total. Después me llamó Pocho para que la leyera, y le dije que era mejor no decir nada, parar el tiempo que queramos, sin hacer todo un invento. Habíamos tenido dos parates antes, pero sin ánimos de separación", había agregado.
En enero pasado, Kupinsky perdió la vida en un accidente automovilístico. El músico de 36 años volcó su auto en el kilómetro 12 de la Ruta 63, cuando viajaba hacia la Costa Atlántica con sus dos hijas y su esposa. De ellos, solo sobrevivió su hija mayor.
Sobre su inesperada muerte y al respecto de cómo había quedado su relación, Ciro aseguró que vivió este hecho “como un gran dolor. "La verdad fue una tragedia impensable y terrible. Porque además abarco no sólo su muerte, sino la de su hija mas chiquita y su mujer. Lógicamente no estaba de acuerdo con las cosas que salió a decir, ni de la manera que lo hizo, ni con las actitudes que tuvo en la última época. Pero bueno, esas son cosas que me hubiera gustado poder arreglar con el tiempo. Lamentablemente esto lo impidió…espero que tenga paz en este momento”, dijo el vocalista cerrando la controversia que los distanció.