Son dos machos y una hembra de corta edad, hallados en distintos puntos de la costa. Tomaron muestras para determinar las posibles causas y las retiraron.
Tres ballenas aparecieron muertas en sobre la costa de Puerto Madryn, en Chubut.Los ejemplares, dos machos y una hembra, aparecieron en distintos sectores del frente costero, entre la Primera y la Quinta Bajada, y tras los hallazgos se convocó a personal del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) para que trabaje en el lugar.
En un primer momento se había reportado el hallazgo de dos cuerpos en la zona de la Quinta Bajada.
Sin embargo, con el avance del operativo se confirmó que eran tres los animales sin vida que aparecieron tendidos sobre la arena.
Uno de ellos apareció cerca del Monumento a la Mujer Galesa, en el sector de la Primera Bajada.
Los especialistas del CENPAT realizaron la toma de muestras de los tres ejemplares. Ese material permitirá analizar más adelante el estado de los animales y aportar información sobre las circunstancias que pudieron provocar su muerte.
En paralelo comenzó el operativo de retiro de los cuerpos, para el que se utiliza maquinaria pesada.
La tarea exige coordinación entre los distintos equipos que participan, ya que las ballenas se encuentran distribuidas en distintos puntos de la costa.
Guardaparques y personal policial montaron un perímetro de seguridad en los sectores donde aparecieron los ejemplares, para evitar que vecinos, turistas y curiosos se acercaran.
La medida buscó resguardar el trabajo de los científicos y prevenir accidentes durante el movimiento de la maquinaria.
Hasta las primeras horas de la tarde de este viernes 14 de agosto de 2026 no había información sobre resultados de los análisis ni una hipótesis oficial sobre lo ocurrido.
Las tareas continuaban y se aguardaban los estudios del CENPAT para avanzar en la investigación.
En mayo de 2026 se conoció un estudio fiona del CONICET que reconstruyó, por primera vez con evidencia de campo, cómo una "marea roja" había matado a 30 ballenas francas australes y a decenas de lobos marinos en Península Valdés durante la primavera de 2022.
El trabajo, realizado por investigadores del CESIMAR y el IADO, determinó que el mesozooplancton funcionó como vector clave: los animales ingirieron toxinas paralizantes producidas por microalgas al alimentarse por filtración, en niveles que en algunos casos resultaron letales.
El estudio detectó además toxinas en fetos de lobas marinas preñadas, lo que confirmó por primera vez en la región la transferencia de esas sustancias de madre a cría antes del nacimiento.
Los propios investigadores advirtieron que las floraciones de algas nocivas podrían volverse más frecuentes con el cambio en las condiciones ambientales, lo que aumentaría el riesgo tanto para la fauna marina como para las comunidades costeras.
"A medida que las condiciones ambientales continúan cambiando, las floraciones de algas nocivas pueden volverse más frecuentes e intensas, aumentando el riesgo tanto para la vida silvestre como para las comunidades humanas", informaron.
"Para nosotros, este trabajo subraya una idea simple pero poderosa: los procesos que comienzan a nivel microscópico pueden tener consecuencias que alcanzan incluso a los animales más grandes del océano", concluyeron.