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La Mañana ballenas

El viaje de 2.700 kilómetros de una ballena franca podría cambiar lo que se sabe de la especie

El hallazgo del proyecto Siguiendo Ballenas pone en duda una hipótesis que se sostiene hace años y podría ser clave para salvar a un grupo que está en riesgo crítico.

Una ballena franca austral bautizada Atenea se convirtió en la primera de su especie en ser registrada, por seguimiento satelital, en un desplazamiento hasta ahora desconocido para la ciencia: nadó directo desde el mar argentino hasta el chileno.

El itinerario, hasta ahora inédito, fue documentado por el proyecto Siguiendo Ballenas, una iniciativa interinstitucional coordinada desde el CENPAT de Puerto Madryn.

El viaje abre una pregunta que los científicos no esperaban tener que responder tan pronto: ¿están realmente aisladas las ballenas del Océano Pacífico de las del Atlántico?

La respuesta al interrogante podría resultar crucial para evaluar la situación de las que nadan en aguas de la patagonia chilena y a la altura de Perú, consideradas en riesgo crítico.

Más de 2.700 kilómetros de viaje

Atenea fue equipada con un rastreador satelital en el Golfo Nuevo, cerca de Puerto Pirámide, durante 2023, mientras permanecía tres días en la costa junto a su ballenato.

Desde ahí emprendió un trayecto hacia el sur en línea recta hasta llegar al Cabo de Hornos y luego ingresó a aguas chilenas.

El dispositivo emitió datos a lo largo de 2.767 kilómetros a una velocidad media de 112,95 kilómetros por día, hasta que la señal se cortó frente a la provincia de Última Esperanza, en la Región de Magallanes del país trasandino.

El recorrido de Atenea con su cría, desde Puerto Pirámides hasta la región de Magallanes, en Chile.

El recorrido de Atenea con su cría, desde Puerto Pirámides hasta la región de Magallanes, en Chile.

Santiago Fernández, becario doctoral del CESIMAR-CONICET e integrante del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT, explicó que el dispositivo que portaba Atenea es una "tecnología de corta duración" que en promedio funciona entre 25 y 30 días, por lo que el seguimiento se extendió hasta casi ese límite.

Según remarcó, la importancia del monitoreo es que no existían registros previos de un desplazamiento desde el Atlántico hacia esa zona.

Un dato genético clave

Una vez que se documentó el inesperado recorrido, los investigadores tomaron una muestra de piel de la ballena para analizar su perfil genético mitocondrial con una biopsia.

La pregunta era concreta: ¿Atenea pertenece a la población del Atlántico Sur o al grupo del Pacífico Sur oriental?

Los análisis del Laboratorio Generis de Comodoro Rivadavia vincularon a la ballena con la población de las aguas argentinas.

Ese resultado, ahora, es lo más trascendente del hallazgo, porque si una ballena de origen atlántico es capaz de cruzar al Pacífico, la hipótesis de que ambas poblaciones están separadas sin contacto entre sí queda en entredicho.

Fernández señaló que durante años se teorizó que las ballenas de Chile y Perú formaban un grupo aislado, pero que este caso obliga a revisarlo y considerar una mayor conectividad entre océanos.

Entre los motivos posibles del viaje, los científicos contemplan la transmisión cultural de rutas de alimentación de madres a crías, o la exploración individual en busca de alimento.

La población del Pacífico, en peligro crítico desde 2008

La dimensión del hallazgo se entiende mejor al observar el estado de la subpoblación del Pacífico Sur oriental.

Mientras las ballenas franca austral del Atlántico muestran señales de recuperación (en 2025 se registraron más de 2.100 individuos en Península Valdés, un 40% más que el año anterior), las de Chile y Perú fueron clasificadas en Peligro Crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en 2008.

El censo más reciente a 2026 estima que hay menos de 50 individuos maduros y no evidencia signos de recuperación desde que fue diezmada por la caza ballenera a fines del siglo XVIII.

El programa Siguiendo Ballenas realiza monitoreo satelital de ballenas ininterrumpidamente desde 2014.

El programa Siguiendo Ballenas realiza monitoreo satelital de ballenas ininterrumpidamente desde 2014.

La conducta de Atenea contrasta además con la de otras especies migratorias como la ballena jorobada, que utiliza corredores fijos y predecibles.

La franca austral, en cambio, exhibe patrones de desplazamiento dispersos que hacen más difícil anticipar sus rutas.

Un programa que lleva más de una década

El proyecto Siguiendo Ballenas lleva diez temporadas activas desde su lanzamiento en 2014 y acumula registros de más de 65 individuos.

En su campaña actual monitorea 30 ballenas mediante transmisores satelitales de última generación.

El programa reúne al CESIMAR-CONICET, CIMAS, la Universidad Nacional del Comahue, Fundación Patagonia Natural, Instituto Aqualie, Instituto de Conservación de Ballenas, CICOES, Marine Ecology and Telemetry Research, NOAA, Universidad de California Davis y WCS Argentina, entre otras instituciones nacionales y de Brasil, Dinamarca y Estados Unidos.

Los datos del monitoreo están disponibles de forma pública en el sitio oficial del proyecto.

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