Dijo que los inmuebles de Caleta Olivia los tenía su madre de soltera y desmintió peleas entre hermanos. Su padre había dicho que los están a su nombre.
El hijo menor de Jorge Roña Castro salió a cruzar públicamente a su padre luego de que el excampeón mundial de boxeo anunciara en redes sociales y una entrevista que va a vender las casas familiares que tiene en su querida Caleta Olivia, en Santa Cruz.
"Yo quiero aclarar las cosas. Todo Caleta me conoce, sabe que soy el hijo de Roña y que soy el más chico", dijo Martín Castro en diálogo con El Caletense Radio. Y fue tajante respecto de la titularidad de los inmuebles: "Las casas no son de él".
Según su versión, las propiedades fueron compradas por su madre ya fallecida, Miriam Echeverría, cuando todavía era soltera.
"Cuando él hizo un abandono de familia en el año 1998, se fue y no volvió más. Mi vieja empezó a vender las casas y nunca le pidió permiso a él para hacerlo", relató.
Martín también cuestionó que su padre diga que tiene en su poder los títulos de los inmuebles.
"Él dice que tiene los papeles, pero es mentira. Yo tengo los papeles", sostuvo.
El conflicto tiene, además, una carga personal fuerte.
Martín le reprochó a su padre la ausencia durante la enfermedad de su madre. "Yo vi a mi vieja sufrir, la vi postrada en una cama con cáncer. Él nunca vino a darle la mano", se quejó.
También hizo mención a un supuesto reparto que su padre había prometido en el pasado.
"Él decía que las casas eran de los hijos. Ahora, después de 30 años, quiere volver a recuperar los frutos que les dejó a sus hijos".
En su posteo y una posterior entrevista con La Opinión Austral, el Roña Castro había sostenido que el inmueble estaba a su nombre, y que lo vendería para repartir entre sus cinco hijos el 50% de lo obtenido, mientras él se quedaría con su mitad.
Incluso, dio a entender que con esta decisión adelantaba la sesión de la herencia materna de sus hijos.
Martín explicó que los inmuebles se encuentran actualmente dentro de un proceso sucesorio, iniciado por una de sus hermanas.
"Yo quiero vender, pero con mi papá no. Las propiedades las vamos a vender entre los hermanos", afirmó.
Por otro lado, frente a las versiones que lo acusan de usurpación, fue contundente: "Yo nunca usurpé una casa. Siempre tuve los dos huevos bien puestos para hacerme cargo de las cosas", sostuvo.
Así respondió a lo que, según el exboxeador, era el origen del conflicto entre hermanos al que él apunta a ponerle fin con la venta.
El Roña había dicho que su hijo menor vive en una de las propiedades junto a su pareja, y que administra las propiedades, lo cual genera tensiones con el resto de la familia.
"Mis otros hijos no cobran alquiler, el que cobra todo es el más chico", manifestó.
Para el expugil patagónico, vender permitiría repartir el dinero entre los cinco hermanos y evitar que los conflictos se profundicen.
"Prefiero venderla y que cada uno se arregle con lo que le corresponde. Se pelean, y ya están grandes", sinetizó.
Junto a Martín también habló su esposa, Romina Santillán, quien defendió el trabajo que hicieron juntos en las propiedades:
"Cuando yo lo conocí, esto no eran casas como él dice. Era un salón entero que se caía a pedazos. Nosotros lo fuimos reformando, trabajando y comprando cosas con nuestro esfuerzo", explicó.
Santillán remarcó además que la pareja tiene seis hijos a cargo y que nunca recibió ayuda económica de Jorge Castro.
"Trabajábamos hasta las cuatro de la mañana para poder tener un fruto el día de mañana. Nunca recibimos ayuda, ni un paquete de fideos ni una bolsa de cemento", afirmó.
Martín también respondió a los comentarios de su padre sobre el mal estado de las viviendas.
"Me dolió que dijera que eran pocilgas. Yo me rompí el cuerpo desde los 14 años para arreglar mi casa", aseguró.
El conflicto, que combina la disputa por la titularidad de los inmuebles con una historia familiar cargada de reclamos cruzados, quedó abierto para los próximos días.
El Roña anticipó que ya tenía todo listo para viajar a Caleta desde Buenos Aires, donde vive, el próximo agosto.
"Yo lo estoy esperando. La puerta está abierta. Acá no hay ningún usurpador", concluyó su hijo menor.