El fascinante video de una ballena franca que derivó en un hallazgo inédito para la ciencia

Un fotógrafo filmó con un drone a una de las primeras en llegar a la Patagonia en 2026. Lo que vio en su cabeza sorpendió a biólogos del CONICET.

Lo que comenzó como un avistaje más al inicio de la temporada de ballenas en Las Grutas, Río Negro, terminó siendo un hito para la biología marina a escala global.

El fotógrafo y realizador Maximiliano Cartés capturó con su drone, desde la costa patagónica, imágenes de una ballena franca austral que dejaron perplejos a los investigadores del CONICET que las analizaron.

Sobre las callosidades tan típicas de este gigante marino, había varias estructuras rojizas que la ciencia nunca había detectado en esta especie.

Maximiliano Cartés comparte habitualmente sus registros de fauna marina en su cuenta de Instagram, donde varios de sus videos ya se habían viralizado con anterioridad.

Este, sin embargo, tiene un valor que los anteriores no tenían: además de impactante, accidentalmente constituye un descubrimiento científico.

Un registro casual

Cartés estaba realilzando, como todos los años, registros de los primeros avistajes de la temporada en el Golfo San Matías.

Pero en la cabeza de un ejemplar, de casualidad, detectó algo que le llamó la atención de inmediato.

El fascinante video de una ballena franca que derivó en un hallazgo inédito para la biología marina

En la zona de las callosidades, esas manchas rugosas y blanquecinas características de la especie, se agrupaban varias estructuras de color rojizo intenso.

Entrenado en la observación de la vida marina con su habitual tarea de registrarla en imágenes, enseguida supo que allí había algo fuera de lo común. Y enseguida lo comprobó.

Qué hallaron en la ballena franca austral

El fotógrafo consultó a los especialistas con los que habitualmente comparte su trabajo de registro y monitoreo, y ellos coincidieron con él.

Nunca antes habían visto algo así: sobre la cabeza de la ballena había organismos de aspecto similar al de los percebes, un marisco valorado en la gastronomía española como un exclusivo manjar.

Una vez que tuvo esa confirmación de sus sospechas, compartió las imágenes en sus redes sociales, describió lo que había encontrado y difundió las primeras conclusiones que hicieron los científicos.

"Otro registro único en el golfo: un hallazgo para la biología marina mundial”, arrancó su publicación, en la que describe lo que se ve en las imágenes.

Cartés explicó que lo que en principio parecía un registro fotográfico más "terminó siendo un hito”, ya que “este tipo de organismos asociados nunca había sido registrado anteriormente en ballenas francas australes en quizás ninguna parte del mundo".

El percebe, manjar de un mar bravo

Los organismos rojizos que sorprendieron a los científicos en la piel de la ballena tienen un pariente muy cercano en la gastronomía mundial: el percebe.

Lo que la doctora Magdalena Arias y su equipo observaron sobre las callosidades de la ballena franca en el Golfo San Matías pertenece a este mismo grupo de organismos, los cirrípedos, aunque su especie exacta aún está siendo determinada.

El percebe es un crustáceo cirrípedo que vive fijado a las rocas en zonas de olas muy fuertes, donde el agua fría y los golpes del mar generan el oxígeno que estos mariscos necesitan para desarrollarse.

Percebe gallego - plato
El percebe en el plato: un manjar exclusivo de la alta cocina gallega. 

El percebe en el plato: un manjar exclusivo de la alta cocina gallega.

Cuanto más embravecido el mar, más grande y sabroso resulta el manjar que luego se sirve en el plato de la alta cocina gallega, donde es considerado uno de los mariscos más preciados.

Su sabor intenso y yodado, de puro océano concentrado, lo convierte en una experiencia gastronómica de primer nivel, aunque reservada a pocos: el precio del percebe gallego de primera calidad ronda los 100 euros por kilo.

Una tarea de riesgo extremo

La razón de ese valor está directamente ligada a la dificultad para llevarlo a la cocina. Los percebeiros, como se llama a quienes los recolectan, deben descender por acantilados con cuerdas y trabajar sobre las rocas expuestas al oleaje, en condiciones de riesgo extremo.

No hay maquinaria posible: la recolección se hace a mano, con una herramienta simple llamada raspeta, desprendiendo los ejemplares uno a uno de la roca.

Percebes gallegos
El percebe gallego vive fuertemente adherido a las rocas azotadas por las olas de un mar violento.

El percebe gallego vive fuertemente adherido a las rocas azotadas por las olas de un mar violento.

La conexión del percebe gallego con el que se avistó en la ballena fanca austral en el Golfo San Matías no es solo biológica: ambos comparten el mismo principio de vida, adheridos a una superficie dura, en aguas frías y en movimiento, filtrando el mar para alimentarse.

La diferencia es que uno termina en las mesas más exclusivas de Europa, y el otro acaba de ser descubierto en la piel de uno de los cetáceos más emblemáticos de la Patagonia. Y todo está por estudiarse.

La primera explicación de la ciencia

El posteo de Cartés incluye también la primera evaluación de la doctora Magdalena Arias, investigadora del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos "Almirante Storni" (CIMAS) del CONICET, quien analizó las imágenes y las filmaciones.

"Observamos varias estructuras rojizas agrupadas sobre las callosidades, con un aspecto muy similar a percebes”, confirmó.

Y amplió su explicación: “Las callosidades son esas manchas blanquecinas y rugosas características de ballenas francas y están habitadas principalmente por pequeños crustáceos llamados cyámidos o piojos de ballena, además de otros organismos asociados como cirrípedos o dientes de perro".

Las ballenas franca austral tienen callosidades en la cabeza que las hacen únicas. (foto Sebastián Leal)
La ballena franca austral tiene callosidades en la cabeza que la hace única. (foto Sebastián Leal)

La ballena franca austral tiene callosidades en la cabeza que la hace única. (foto Sebastián Leal)

Esas callosidades funcionan, de hecho, como un hábitat en miniatura, que albergan comunidades de crustáceos microscópicos que se adhieren permanentemente a la piel endurecida.

Sin embargo, los organismos rojizos capturados por Cartés son de naturaleza diferente.

Descubrimiento único en la Patagonia

La investigadora del CONICET fue categórica al valorar el alcance del hallazgo.

"Lo más interesante es que este tipo de organismo asociado nunca había sido registrado anteriormente en ballenas francas australes”, dijo.

“Sí contamos con registros de organismos muy similares asociados a ballenas jorobadas en el Golfo San Matías”, agregó.

Y concluyó: “Este nuevo registro abre preguntas sobre las interacciones biológicas que ocurren sobre la piel de las ballenas y sobre las especies que comparten su hábitat".

El hecho de que organismos equivalentes ya se conocieran en jorobadas, pero no en francas australes, convierte el avistaje de Cartés en el primer eslabón de una línea de investigación abierta.

El registro no quedó circunscripto a una sola institución científica. Agustín Barschi y biólogos de la provincia de Chubut también se sumaron al seguimiento del caso desde el primer momento, lo que el propio Cartés destacó en su publicación.

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