Un juez de Puerto Madryn admitió que el ladrón abatido, que estaba prófugo, podría haber sido recapturado antes de que volviera a delinquir. Pero "algo falló".
Días después del intento de robo en Trelew en el que el dueño de una joyería mató de un tiro a un joven ladrón que ingresó con tres cómplices a robar en su local, se supo que, muy probablemente, nada de eso hubiera ocurrido de no ser por una insólita falla de la Justicia de Chubut, específicamente en el sistema de seguimiento de presos.
El juez de Ejecución Penal de Puerto Madryn, Daniel Yangüela, confirmó que Marcos Dip, el joven de 23 años abatido, quien tenía una doble condena de prisión efectiva por robo, estaba prófugo hacía algo más de un mes.
Y que la jueza a cargo de controlar el cumplimiento de su pena, no estaba ni enterada.
¿El motivo? La información sobre la fuga de Marcos Dip de la prisión domiciliaria fue enviada por error a la Oficina Judicial de Trelew, en lugar del juzgado madrynense que debía controlar su condena.
De este modo, fue recién el día de la muerte del recluso cuando la jueza a cargo del seguimiento se enteró de esta situación.
Dip cumplía una doble condena en Puerto Madryn y había accedido a salidas transitorias tras cumplir los requisitos de la Ley de Ejecución Penal 24.660.
Se fugó el 5 de julio, pero la circunstancia recién fue conocida por el juzgado de ejecución de Madryn —a cargo de Stella Maris Eizmendi— el 20 de agosto, cuando Dip murió durante el intento de robo a la joyería céntrica de Trelew.
Según le explicó Yangüela a Diario Jornada, la jueza se lo confirmó a él mismo en una nota con su firma.
"El sistema falló y esta vez se notó demasiado", sostuvo el magistrado sobre el error en la comunicación entre organismos de la Justicia.
El magistrado, que además es coordinador del Colegio de Jueces, explicó que una comunicación efectiva habría permitido ordenar la captura del condenado y activar la búsqueda a través de las brigadas de investigación.
Yangüela incluso evaluó las posibilidades de éxito de eventuales operativos para encontrar a Dip luego de que se ausentara.
Consideró se se trataba de un prófugo en dos ciudades relativamente pequeñas, con posibilidades concretas de ser localizado antes de volver a delinquir.
A su entender, esa circunstancia concreta hace especialmente grave la demora que generó el error de comunicación.
El magistrado reconoció que este tipo de situaciones existe y que, frente a un condenado que se fuga y vuelve a delinquir, corresponde preguntarse qué funcionó mal.
"Lo primero que tenemos que ver, y que sí creo que tenemos que cambiar, es poner más recursos", sostuvo, y reclamó además que las cárceles no sean solo espacios de encierro, sino ámbitos con talleres y herramientas para la reinserción.
Sobre los controles durante las salidas transitorias, explicó que la responsabilidad es de la Policía, que realiza rondines aleatorios en los domicilios declarados para verificar la presencia del condenado, de forma similar a los controles de la prisión domiciliaria.
Precisó que Puerto Madryn tiene alrededor de 400 personas condenadas y que se registran pocos casos de fuga por año, aunque la de Dip tuvo la particularidad de que nunca fue comunicada al juzgado que debía intervenir.
En su carácter de coordinador del Colegio de Jueces, Yangüela señaló que él mismo iba a solicitar que se abrieran sumarios administrativos necesarios para reconstruir el recorrido que siguió la comunicación desde el Instituto Penitenciario.
Las salidas transitorias no se otorgan de manera automática: forman parte de un sistema de períodos de prueba que evalúa progresivamente si una persona condenada está en condiciones de reinsertarse en la sociedad.
Para acceder al beneficio deben cumplirse requisitos temporales y de conducta, y en el caso de las condenas unificadas se contabiliza el tiempo de detención correspondiente a las distintas causas.
También se ponderan la contención familiar y las condiciones del lugar al que la persona concurrirá durante la salida.
Yangüela remarcó que una buena conducta en prisión no significa necesariamente que alguien esté en condiciones de volver a la sociedad, por lo que intervienen informes del Cuerpo Médico Forense y un equipo técnico interdisciplinario integrado por psicólogos, trabajadores sociales y abogados.
Yangüela también se encargó de resaltar que no toda la responsabilidad Todo el esquema supone una intervención conjunta del Poder Judicial y el Poder Ejecutivo.
Mientras la Justicia dicta la condena y controla su cumplimiento, el Ejecutivo tiene a su cargo la custodia de los detenidos y debe generar las condiciones para su eventual reinserción.
Dip murió el 20 de agosto durante un intento de robo a la Joyería Patagonia, ubicada en pleno centro de Trelew.
Según la reconstrucción de lo sucedido, cuatro hombres ingresaron al comercio y el dueño, de más de 60 años, se defendió con un arma de fuego. Uno de los asaltantes murió en el lugar y los otros tres lograron escapar, uno de hellos aparentemente herido de bala
El fiscal Gustavo Núñez, a cargo de la investigación preliminar, consideró que se trató de un intento de robo agravado y una defensa por parte de la víctima, por lo que no le imputó ningún delito contra el comerciante. Consideró que actuó en legítima defensa.
El ministro de Seguridad y Justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, quien se hizo presente en el operativo tras el hecho, reveló además que el joyero cuenta con autorización para portar armas y que practica tiro.
La búsqueda de los cómplices que escaparon continúa, con participación de la Policía Científica y la División Policial de Investigaciones.