Dio origen a un popular barrio y generó empleo durante décadas. Pero quedó abandonada y convertida en un lugar inseguro. En el predio harán una subcomisaría.
Desde entonces, ese viejo predio se convirtió en símbolo de otra cosa: la inseguridad. Este lunes, comenzó a caer, pero ahora literalmente: iniciaron su esperada emolición.
A partir de las 11 de la mañana, una decena de máquinas de Vialidad Provincial de Chubut comenzaron a demoler lo que queda de la calera "La Alicia", la histórica fábrica ubicada en el corazón del barrio Corradi de Trelew.
A medida que los primeros muros caían, camiones del Municipio se encargaron de cargar y retirar los escombros.
El operativo fue monitoreado desde las alturas por obreros que garantizaron el avance seguro de los trabajos, según precisó Diario Jornada.
La demolición cierra un capítulo que los vecinos venían reclamando desde hacía años.
El predio de aproximadamente tres manzanas llevaba más de dos décadas abandonado y se había convertido en foco de inseguridad.
En el lugar se juntaba gente a consumir alcohol y drogas. Hubo casos de homicidios y suicidios.
También, así como alguna vez marcó a la zona con trabajo, ahora empezó a denigrarla: empezó a haber robos sistemáticos a las casas del entorno.
Según contaban los vecinos desde hace tiempo, desde lo alto del edificio en ruinas los delincuentes aprovechaban la buena visibilidad para hacer planes.
Desde allí arriba vigilaban los domicilios cercanos para registrar el movimiento cotidiano y luego entrar a robar cuando sus ocupantes salían.
El intendente de Trelew, Gerardo Merino, estuvo presente en el inicio de las tareas de demolición.
"Este es un lugar que por mucho tiempo nos trajo desgracias y estamos llevando adelante el trabajo junto a Provincia. En un futuro los vecinos van a poder decir: frente a mi casa o mercado tengo un espacio recreativo o una dependencia policial y no un lugar abandonado", aseguró.
Sucede que el plan es que, una vez despejado el terreno, el predio se destine a la construcción de una subcomisaría.
También se evalúa la creación de un espacio recreativo para el barrio. La definición final se hará en consulta con los vecinos de allí y las zonas aledañas.
La calera "La Alicia" fue fundada por el geólogo Jorge Luis Marzullo, que ordenó su construcción a fines de la década del 50. A partir de 1961 estuvo plenamente operativa.
Marzullo eligió el noroeste de Trelew, entonces una zona de características semi-rurales, para instalar la planta que bautizó en honor a su esposa, oriunda de la vecina Puerto Madryn e hija de don Aquiles Richetta, miembro de una familia muy reconocida de esa ciudad.
Lo que vino después fue una transformación profunda del paisaje a partir de la actividad de la calera, que empleó a más de un centenar de trabajadores en sus mejores años.
Comercializaba cal y yeso para clientes que iban desde San Antonio Oeste hasta Ushuaia, y generó una demanda habitacional en ese sector de Trelew que convirtió el área rural en un núcleo urbano en expansión.
La fábrica fue el puntapié. A su alrededor fue llegando gente, se trazaron calles y manzanas, y la zona comenzó a crecer.
Especialmente cuando casi en paralelo, el empresario Pedro Corradi -dueño de una famosa concesionaria de autos con sede allí y quien hoy le da nombre al barrio- cedió tierras a la Municipalidad para organizar el loteo y la urbanización del sector, lo que terminó de darle forma al barrio que hoy lleva su nombre
Con el tiempo llegaron más industrias, por ejemplo al Parque Industrial Pesado de mediados de los 70.
Así, la zona se consolidó como uno de los polos productivos de Trelew.
Hoy el barrio Corradi es el tercero más poblado de la ciudad, con alrededor de 4.000 habitantes.
La Calera alcanzó su mayor nivel de actividad durante la década del 70, pero el fallecimiento de Marzullo y la situación económica de los 90 que derivó en la crisis de 2001 marcaron el fin definitivo de su producción, que por entonces también había sido cuestionada por el impacto ambiental: la cal en el aire era una amenaza..
Lo que había sido símbolo de progreso quedó abandonado y fue deteriorándose con el paso del tiempo, entre grietas, vandalismo y hechos de violencia que marcaron a fuego la memoria del barrio.
El 13 de abril de 2026, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, visitó el predio junto al intendente Merino e hizo una suerte de ultimátum: si en diez días no se contaban con las autorizaciones necesarias, Vialidad Provincial avanzaría igual con maquinaria propia.
"Esta calera abandonada desde hace más de dos décadas se transformó en un lugar donde hubo hechos graves, como homicidios y venta de droga durante mucho tiempo", dijo el mandatario.
La demolición "es una deuda pendiente con los vecinos, que además hoy implica destinar recursos policiales para custodiar un lugar que nunca debería haber llegado a este estado", agregó.
Ese plazo venció.
Este lunes las máquinas llegaron y comenzaron a hacer lo que los vecinos pedían desde hacía años respecto a un lugar que alguna vez dio empleo, y en el siglo XXI solo ofreció inseguridad.