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Hallazgo histórico en la Patagonia: descubren un sitio de reproducción de una especie clave en peligro

Este anfibio único de la Patagonia tiene un sitio de cría activo confirmado, un descubrimiento crucial para su estudio y supervivencia. Por qué lo llaman "termómetro del agua pura".

La biodiversidad de la Patagonia volvió a quedar en el centro de la atención científica tras un hallazgo que puede marcar un antes y un después para la conservación de una de las especies más enigmáticas de la zona. Investigadores confirmaron por primera vez la existencia de un sitio activo de reproducción y cría de este pequeño anfibio.

La importancia del hallazgo no está solamente en haber encontrado ejemplares. La presencia de renacuajos en diferentes etapas tempranas de desarrollo demuestra que el ambiente funciona como un sitio donde la especie se reproduce y completa parte de su ciclo de vida.

La Ranita de Chaltén, una especie de la que se sabe muy poco.

Se trata de la Ranita de Chaltén (Chaltenobatrachus grandisonae), una especie única de la región que es muy difícil de ver y de la que se sabe muy poco. El descubrimiento se dio dentro del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, más precisamente en la Seccional Moyano, en la zona central del área protegida.

Se la califica como la especie más importante de la región debido a que funciona como el principal indicador de la salud ambiental de las cuencas de agua dulce y los glaciares en la Patagonia austral.

Es el termómetro del agua pura. La Ranita de Chaltén, al ser un anfibio de piel extremadamente permeable, cualquier rastro de contaminación, alteración del clima o proliferación de amenazas biológicas, la hace desaparecer de inmediato. Si ella está sana y reproduciéndose.

Por qué es importante el hallazgo de sus renacuajos en esa zona de la Patagonia

Descubrir renacuajos aporta una información completamente diferente a hallar ejemplares adultos. Para que existan esas formas larvales, necesariamente tuvo que producirse allí o en un ambiente acuático directamente vinculado, con una etapa reproductiva previa. Por eso, el hallazgo permite confirmar que la zona de la Seccional Moyano constituye un sitio activo de reproducción y cría.

El dato llena además un vacío importante en el conocimiento de la especie. Hasta este descubrimiento existían antecedentes de la Ranita de Chaltén en sectores de Santa Cruz, pero no se había podido confirmar dentro del Parque Nacional Los Glaciares un sitio donde se estuviera desarrollando su reproducción.

La confirmación de un sitio de cría también abre una nueva etapa para su estudio. Ahora existe un lugar concreto que puede ser monitoreado periódicamente para determinar si la reproducción vuelve a producirse, cuáles son sus períodos más importantes y qué condiciones ambientales necesita.

Un descubrimiento de casualidad

El hallazgo se dio de casualidad durante un estudio sobre la posible presencia de un alga invasora.

El hallazgo ocurrió mientras el guardaparque Sergio Goitía recorría cuerpos de agua próximos a la senda que conduce hacia Laguna Azul con el objetivo de detectar la posible presencia de Didymo, un alga exótica invasora que puede alterar los ecosistemas acuáticos.

Durante la recorrida, el agente observó movimientos debajo del agua que llamaron su atención. Ante la posibilidad de que se tratara de una especie de interés para la conservación, realizó una captura manual momentánea, tomó fotografías de alta resolución y devolvió inmediatamente los ejemplares al mismo ambiente. Las imágenes fueron posteriormente estudiadas por especialistas.

El análisis morfológico permitió determinar que los animales eran larvas de Ranita de Chaltén. Pero hubo un dato todavía más importante: los ejemplares correspondían a estadios larvales tempranos y medios, cuando todavía no habían desarrollado las extremidades posteriores. Esa característica permitió descartar que simplemente se tratara de animales que habían llegado circunstancialmente al lugar.

Qué se sabe de la Ranita de Chaltén

El descubrimiento se dio en la zona central del área protegida dentro del Parque Nacional Los Glaciares.

La Chaltenobatrachus grandisonae es un pequeño anfibio de la Patagonia austral, presente en territorios de Argentina y Chile. Su historia científica también resulta particular. La especie fue descripta originalmente en 1975 a partir de ejemplares procedentes de Puerto Edén, en la isla Wellington, Chile.

En Argentina, uno de los antecedentes más importantes corresponde a la zona de Lago del Desierto, donde la especie fue registrada en la década de 1990. También existen registros posteriores en distintos puntos de la Patagonia austral, mientras que en 2024 fueron encontrados ejemplares adultos en el valle del río Toro.

Entre sus principales rasgos se encuentran:

  • Cuerpo aplanado: presenta una forma particularmente deprimida que favorece su adaptación a ambientes con corrientes de agua.
  • Coloración característica: el dorso presenta tonalidades marrón y oliváceas, acompañadas por un patrón reticulado.
  • Cola desarrollada: los renacuajos tienen una estructura caudal musculosa, con aletas de altura moderada y una terminación redondeada, características que favorecen el desplazamiento en aguas frías.

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