Tras la apertura de una carnicería de guanaco en Santa Cruz, un especialista alertó por la superpoblación y dijo que su provincia “no puede resolverlo sola”.
Stuart Blake, un conocido y muchas veces discutido activista pro ganadería en la Patagonia, volvió a alertar acerca de la sobrepoblación de guanacos en Santa Cruz y aseguró que, pese a las faenas autorizadas y los avances en la normativa para la comercialización de la carne de esta especie autóctona, el “problema” no puede resolverse solo con esas medidas.
Según el planteo de quien se presenta habitualmente en los medios santacruceños como un hombre formado en biología cuantitativa y dinámica poblacional en Escocia, la solución exige extender el consumo de esta carne a otras provincias, incluida Buenos Aires.
Blake hizo estas declaraciones luego de que la comercialización de carne de guanaco en Santa Cruz diera un paso fundamental, con la reciente habilitación de un local dedicado exclusivamente a la venta de estos cortes en Río Gallegos, algo inédito en el país.
Ese avance se suma a un proceso de más de quince años de trabajo para desarrollar un aprovechamiento sustentable de la especie en la provincia, a partir de la autorización de las faenas, algo que -por ejemplo- en la vecina Chubut no está permitido.
Aún así, para Blake la escala actual del control poblacional no alcanza. Según sus estimaciones, en 2025 se faenaron unos 10.000 ejemplares, una cifra que consideró marginal frente a la población total.
"Sacar el 0,5% no hace mella, así que es buenísimo lo que está haciendo Santa Cruz, pero hay que hacer como diez veces más", planteó.
Para el activista, la única forma de escalar la faena es habilitar el tránsito federal de esta carne hacia otras provincias, algo en lo que sí se ha avanzado en los últimos meses.
"Hay que hacer que Buenos Aires coma guanaco, porque Santa Cruz solo no puede", resumió.
Blake sostuvo que ese cambio requiere primero un trabajo de concientización, ya que buena parte del ambiente científico y algunas organizaciones ambientalistas rechazan su planteo.
El activista difunde su postura a través de la página de Facebook "Guanacos en el Sur" y aseguró que buscó, sin éxito, el diálogo con instituciones como la Universidad Nacional de la Patagonia y el Conicet.
Blake se crió en el campo santacruceño, donde predomina la ganadería ovina y los productores ven en el guanaco un competidor que le saca alimento a sus animales.
A partir de esa pertenencia, desarrolló su peculiar mirada sobre el problema con años de estudio en el exterior.
En la entrevista radial contó que en diciembre de 2023 presentó su preocupación ante un panel de expertos de la universidad escocesa donde se había estudiado, integrado por dos matemáticos, un ecólogo y un zoólogo.
Según dijo, al conocer las características de una provincia árida y ventosa y de los guanacos, la reacción fue contundente: "Si todo eso es correcto, esto es un desastre", recordó que le respondieron.
El activista explicó que este animal es un herbívoro de reproducción casi continua, sin diferencias visibles entre macho y hembra, de dieta amplia y muy veloz, lo que dificulta tanto su control como su caza.
Por eso, sostiene que el mecanismo de regulación natural de la especie actúa recién cuando ya devastó el pastizal, algo que en una zona árida puede volverse irreversible.
El especialista comparó la situación con los modelos aplicados a otros grandes herbívoros en el mundo, como el canguro en Australia o el reno en Noruega, donde se establecen cupos de extracción con base científica.
"La solución es obvia, es ortodoxa, es bien conocida, es lo que se hace en el resto del mundo con grandes herbívoros. Se controlan los números, hay que sacarlos, así de simple", definió.
El activista difunde su postura a través de la página de Facebook "Guanacos en el Sur" y aseguró que buscó, sin éxito, el diálogo con instituciones como la Universidad Nacional de la Patagonia y el Conicet.
Si bien Blake presenta sus conclusiones con fundamento científico y aval de espacialistas extranjeros, con los investigadores argentinos no le va tan bien. Mucho menos con los ambientalistas.
En Santa Cruz es reconocido como una voz que frecuentemente polemiza con científicos y ONG que consideran al guanaco una especie autóctona a proteger, que además se autorregula sin intervención humana.
Según sus cálculos como especialista en evolución poblacional de especies, aunque sin dar datos oficiales, actualmente habría dos millones de guanacos en la región, con un crecimiento anual que estimo entre el 5% y el 10%.