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Tras su desaparición, la policía de Chubut pidió colaboración para hallarla. Y la menor salió a explicar que huyó con un joven de 30 años porque su padre y la comunidad lo rechazan.
La Policía de Chubut, a través de la División de Búsqueda de Personas de Comodoro Rivadavia, lanzó una alerta la semana pasada pidiendo colaboración ciudadana para ubicar a una adolescente de 15 años, identificada con las iniciales P.B.T y perteneciente a la comunidad gitana, que estaba desaparecida.
Según los reportes, la joven había sido vista por última vez en la madrugada de ese día, cerca de las 3 de la mañana, en compañía de un joven mayor de edad a bordo de un VW Gol Trend de color blanco, captados por cámaras de vigilancia de Puerto Madryn y también en Trelew.
Ante la información y esos indicios, enseguida comenzó a circular la versión de un secuestro de la chica. Ante la denuncia de su padre, se dispuso un operativo de averiguación de paradero. Pero en esta oportunidad, las actuaciones obtuvieron un resultado rápido, probablemente porque lejos de un secuestro, la situación era bien distinta.
Al día siguiente de difundido el caso, la policía volvió a informarle a la población que la chica había sido ubicada en la Provincia de Buenos Aires. Y por la noche, empezó a circular un video en el que la propia menor explicó su situación y desmintió las versiones de que había sido raptada.
"Quería hacer este video para decirles que no estoy secuestrada ni desaparecida como todos dicen. Estoy con mi novio. Nos escapamos. Y estoy bien", dijo la adolescente hablando de frente a cámara, y muy sonriente, dejando ver sus brackets.
La joven explicó que la huida responde a que tanto su familia como la comunidad gitana se oponen a su relación amorosa. “Mi papá no me deja estar con este chico porque como no es gitano la comunidad no nos deja”, afirmó.
Para dar tranquilidad, agregó que ya estaba en comunicación con su papá y pidió a la gente que reposteara su video para que se conociera su situación.
Los casos de menores gitanas que se fugan con una pareja no son infrecuentes. En septiembre hubo uno en Neuquén que alcanzó difusión nacional y que tuvo una larga trama, hasta que se aclararon los motivos detrás de una historia con ribetes de novela que había empezado, también, como un supuesto secuestro.
Unos 70 días pasaron desde que la familia de la chica de 15 años denunció en la justicia que había sido raptada, hasta que se llegó a un arreglo con los supuestos secuestradores, se pagó una dote y la joven finalmente pudo quedarse en Roca, como quería, preparando el casamiento con su novio, que en este caso sí era de la comunidad, pero de una familia que había sido desterrada de Neuquén.
El 13 de septiembre a las 3 de la madrugada, una camioneta VW Amarok negra frenó en calle Primeros Pobladores al 1700 de la capital. Un hombre de unos 40 años ingresó, supuestamente por la fuerza, a una vivienda y raptó a una joven gitana de 15 años.
La denuncia del caso se radicó a las 9.20 del mismo día del secuestro en Ciudad Judicial. La mujer incluso dio la identidad del hombre que raptó a su hija y hasta explicó que vivía en General Roca.
Tanto la Policía como la Justicia, conocedores de las tradiciones gitanas y que estos secuestros se resuelven cuando acuerdan las familias y pagan una dote, aguardaron para ver si la comunidad resolvía esta situación.
Ni bien salió la nota en LMNeuquén, como ahora en Chubut, la joven involucrada subió un video a una cuenta de Facebook y lo dirigió a la justicia y a este medio.
“Les quería informar que a mí nadie me secuestró, nadie me obligó a nada. Yo quise por mi voluntad propia. Yo con mi novio estoy desde hace dos años saliendo y yo lo quise a él", explicó la joven.
“Mi familia me quería obligar a casar con mi primo, que es más que un hermano para mí. Yo no lo quise a él. Yo elegí venir acá (a Roca) porque yo lo quiero mucho a mi novio”, continuaba.
Hubo más videos, muchos de los cuales llegaron a la fiscalía. En casi todos, la joven repetía su posición y aclaraba una y otra vez que no estaba secuestrada. Pero su familia insistía y exigía respuestas a las autoridades.
El caso tenía un trasfondo que iba más allá del amor o el rechazo de un candidato, algo que suele resolverse negociando la dote.
“Con esa gente no queremos saber nada. Acá no hay dote ni arreglo posible. No queremos saber nada con ellos, solo queremos de regreso a nuestra hija”, le dijo en una oportunidad la madre a este medio, y su padre lo reafirmó.
Finalmente, reconocieron que lo que impedía un acuerdo era que la familia con la que huyó la adolescente está vinculada a la muerte de una niña de la comunidad gitana que fue atropellada en marzo de 2018, en un hecho trágico que llevó al destierro de la familia del novio, que siendo menor de edad, iba al volante del vehículo que embistió a la pequeña de 9 años.
Esa noche, los gitanos rodearon el hospital regional Castro Rendón y cuando se conoció la muerte de la pequeña hubo incidentes en los que tuvo que intervenir personal de la Comisaría Primera.
Años después, el triste episodio volvería a ser noticia, ahora entreverado en una historia de amor gitano.