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Paula Chaves vivió una semana terrible, lo que la llevó a dejar la conducción del programa de Vero Lozano, Corta por Lozano, después que se haya puesto en modo "colaborador", para reemplazar a la morocha durante sus vacaciones.
La historia es conocida: mientras iba por la Panamericana, su hija menor Filipa empezó a convulsionar en plena ruta y tuvo que pedir el socorro de Nahuel, un motoquero que pasaba por la zona y se terminó convirtiendo en su súper héroe, como ella misma lo contó.
De entrecasa, Paula contó cómo está la salud de su hija y también relató cómo se tomaron sus hijos el terrible momento que se vivió en ese auto, que los dejó a todos con un gran trauma.
Desde las redes sociales, la conductora contó todo a sus seguidores. “Llamalo 'estresaso'. Llamamo 'te baja todo'. Llamale 'me agarré el virus y Oli y Balta'... Pero hoy me quedo en la cama. No voy a poder ir a Cortá por Lozano”, dijo cuando faltó el día martes 19.
Después de muchos gestos de preocupación de parte de sus fans, Paula organizó un vivo de Instagram y relató más detalles: “Les agradezco a todos por el apoyo. Muchas mujeres me compartieron sus experiencias, a muchas les había pasado. A mí me pasa eso, lo de poder compartir situaciones de este tipo”, relató sobre Filipa, la más chiquita de la casa.
“Gracias por estar bancándome en este momento tan complicado. Me gusta hacer vivos porque muchos de ustedes me compartieron su experiencia. Y lo que yo hice fue contarlo para que otras mamas nos nutramos de información, más allá de lo que los médicos nos digan”, siguió Paula.
“Me atacaron muchos porque me dijeron qué cómo no me di cuenta si esto es lo que ya me pasó en diciembre. Obvio que me di cuenta, pero la situación de estrés te lleva a modificarlo todo. Cuando le vi la cara a Filipa entre en una desesperación que no pude salir”, siguió.
“Fue muy angustiante. Y para Balta más, porque es un niño. Cuesta mucho que lo entienda, pero lo canalizamos con dibujos, lo hablamos y nos reunimos para que él sepa cómo son las cosas”, dijo.
“Cuando íbamos a la clínica la fiebre no era mucho. Salimos con 37.8 y cuando llegamos a la guardia tenía 39. Fue todo de golpe, pobrecita. Hace un mes tuvo 40.2, pero no convulsionó. Así que ahora hay que estar más atenta”, cerró.