Afuera un grupo de efectivos policiales intervino en medio de los
incidentes entre los más de veinte jóvenes expulsados de Las Palmas y decidió dispersarlos tirándoles gas pimienta.
Lo llamativo es que mientras se producía la represión hacia los adolescentes, otros jóvenes seguían ingresando al boliche.
Vecinos denunciaron que es cada vez más común este tipo de episodios, y reclamaron que se cumpla con la ordenanza municipal para cerrar los locales nocturnos a las 6.