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"Lamentablemente de lo que le pasó a estas personas no pienso hacerme cargo nunca porque no tengo nada que ver". Las últimas palabras de Sonia Rebeca Soloaga (36) no conmovieron al tribunal, que la condenó a prisión perpetua por el crimen de un matrimonio de jubilados en su casa del barrio porteño de Parque Avellaneda, hace dos años.
Al momento del crimen, la mujer se desempeñaba como policía de la Ciudad junto a su por entonces pareja, Diego Alberto Pachilla (37), quien fue absuelto: había llegado en libertad al juicio, acusado del delito de "encubrimiento agravado". Soloaga, presa en el Complejo Penitenciario Federal IV para mujeres de Ezeiza, agachó la cabeza tras escuchar el fallo vía Zoom. María Florencia Chirico (41), hija de las víctimas, se largó a llorar y se abrazó con su esposo.
Según la acusación, Soloaga mató a los jubilados para robarles dinero y pagar el viaje a Disney de su hija de 15 años. Para la Justicia, Soloaga asesinó a Alberto Antonio Chirico (71) y su esposa María Delia Speranza (63) de "un disparo en la cabeza" y para ello utilizó "un almohadón bordó" con el objetivo de "disminuir y amortiguar el ruido", y también "para no verle la cara a las víctimas". La mujer era habitualmente recibida por la pareja de jubilados, que le permitía ingresar al baño e incluso le servían algo para tomar mientra ella hacía la ronda en el barrio.
Sonia Soloaga era policía de la Ciudad cuando en 2019 asesinó a la pareja.