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El rastro de Jürgen Conings, de 46 años, que anteriormente había estado en la lista del Órgano de Coordinación para el Análisis de la Amenaza en materia de terrorismo y extremismo, se perdió el lunes pasado después de que dejó tres cartas de despedida en las que amenazó al Gobierno, al Ejército y a los virólogos de la nación europea. En una de ellas, explicó que no podía soportar más que los políticos y expertos en virología determinaran su vida, mientras en otra nota, dirigida a los militares, escribió: “Me han entrenado para convertirme en quien soy, ahora voy a usar eso contra ustedes”.
La Fiscalía advirtió que el soldado cuenta con uno o más lanzacohetes antitanque, un subfusil, una pistola y también dispone de un chaleco antibalas. Aparentemente, sacó las armas pesadas del cuartel con la excusa de que iba a realizar un ejercicio de tiro.
En los últimos días, los policías y militares registraron un perímetro de 20 kilómetros y solo se halló solo una tienda de campaña. Además, mientras el epidemiólogo belga Marc Van Ranst y la ministra de Defensa, Ludivine Dedonder, recibieron protección extra por precaución, la Policía neerlandesa custodia la frontera.