En la ciudad, la venta y uso de piirotecnia se prohibió en 2012 bajo la premisa que su manipulación presenta serios riesgos, con peligro de producir graves lesiones, quemaduras, llegando incluso a provocar la muerte de las personas, además de provocar enormes gastos materiales producidos por incendios y ruidos molestos.
Dos años después, la Provincia aprobó la ley 2.833 y decidió extender la prohibición a todo el territorio. La norma sólo exceptúa el uso de fuegos artificiales a las celebraciones de interés general, y "es requisito indispensable su manipulación por personas especializadas y en áreas adecuadas, previa autorización de la autoridad de aplicación, la cual extenderá la habilitación correspondiente".