"Estaban todos ordenados, respetuosos, hay que manejar 850 chicos con ganas de sacarse una foto. Pasé un día largo y cansador pero muy gratificante”, contó.
Neuquén > Como pocos, Agustín Pichot se movía cómodo en las canchas de rugby. Símbolo de una era que marcó a Los Pumas para siempre, líder de un equipo que con el tercer puesto en el Mundial de Francia 2007 conmovió a un país, desde su retiro también se encuentra cómodo en el rol de dirigente, o el de ídolo.
Un ídolo a cara lavada, que disfruta mezclándose con más de 800 chicos en las canchas del Neuquén Rugby Club, que habla de sus proyectos con entusiasmo y aplomo, disfrutando del pasado, del presente, y construyendo el futuro.
Después de esa tarde completa de domingo rodeado de afecto que lo “sorprendió y gratificó”, y antes del almuerzo en la bodega Familia Schroeder y de la charla sobre liderazgo y motivación que brindó anoche, el ex capitán de la selección argentina de rugby, gran responsable con sus gestiones de que Los Pumas se preparen para debutar en el “Cuatro Naciones” frente a las potencias del hemisferio sur, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, contó sus vivencias en estas tierras y lo que se traza como objetivos para la segunda parte de su vida.
“La idea era transmitir mis experiencias a la gente de Neuquén, y lo que viví fue algo increíble. Me voy muy contento, había 800 chicos disfrutando de un día de rugby, uno vive o juega para ver esas cosas, haciendo algo benéfico porque haber venido acá tiene un fin benéfico que es ayudar a una comunidad toba en Derqui, pero también pudimos disfrutar y compartir con los chicos”, comentó sobre su participación saliente que revolucionó el encuentro de chicos en el Neuquén RC.
Tanto fue el afecto que Pichot, que había planeado estar un rato con los chicos, se quedó seis horas. Jugó con todas las divisiones, se sacó miles de fotos, firmó autógrafos para grandes y chicos, y se volvió al hotel caída la tarde, envuelto en el afecto que supo cosechar después de 15 años con la camiseta albiceleste.
“Viajé bastante por la Patagonia, sé lo difícil que es, pero me llamó la atención la cantidad de chicos que hay", aceptó. "En estos lugares es difícil jugar al rugby, por el clima, las distancias, las canchas, pero la verdad es que el domingo me quedé sorprendido gratamente, es increíble lo que sigue creciendo. Los padres y las madres estaban encantadas con el deporte, es gente que por ahí no jugó a este deporte y los llevaron a sus hijos para que compartan los valores y estaban encantados. Estaban todos los clubes ordenados, respetuosos, mirá que hay que manejar 850 chicos con ganas de sacarse una foto. Los entrenadores son unos genios, ellos tuvieron mucho que ver. La verdad es que pasé un día largo y cansador pero muy gratificante”, recordó Pichot.
El ídolo que todavía no cae, al que lo sorprende lo que genera su presencia. “Me pasa algo muy raro, me miro y digo: ¿qué hace uno para merecer eso? Vos no te das cuenta cuando jugás, o cuando representás al país, la mayoría de los 74 partidos que jugué para Los Pumas los jugué afuera, pensás que por ahí hay gente que te sigue, hasta que te agarra algo como lo del domingo, que tenés muestras de afecto de todo tipo, madres, padres, abuelos, y los chicos, que son los más importantes. Te vas cargado con un montón de energía, fue muy gratificante, lo que viví fue muy lindo”, señaló.
Tras el encuentro, Pichot debió atender una larga fila de interesados en llevarse un recuerdo del ex capitán Puma, y lo hizo recordando sus primeros pasos. “Algunos me decían: qué paciencia que tenés. Pero yo me imagino en ese chico, porque yo era igual, mi papá me enseñó que uno siempre tiene que acordarse de dónde viene y de quién es, y eso tiene que ver con acordarme yo cuando a los 5 años estaba corriendo en el CASI y venía Giorgiani o Gabriel Travaglini y me iba al vestuario y los miraba, horas, o el Chapa Branca, grandes jugadores que ha tenido el CASI o Los Pumas. La gente a veces pregunta para qué quiere uno la firma, pero no es el autógrafo, es sentirse cerca de alguien, de su sueño más próximo, todos los chicos alguna vez sueñan con ser Messi, Ginóbili, Juani Hernández, jugar en Los Pumas. Es natural, los chicos tienen que tener esa referencia, son sueños que hacen que uno se meta en una disciplina que lo lleva a meterse en un camino, y luchar, pelear, después la vida te va llevando, a otro lugar, estudiás, trabajás, ves que ese sueño por ahí no era para vos, pero cuando lo transitás de chico es lo más lindo que hay”.
“A mí nadie me sacaba de la cabeza que yo iba a jugar en Los Pumas, durante 10 años soñaba con jugar en Los Pumas, de los 5 a los 15 yo estaba convencido que me iban a aplaudir con esa camiseta, que iba a cantar el himno, y a los 20 años me tocó. Yo siempre digo y es lo que voy a decir a la noche: llegar a ser algo en el mundo se puede, es una cuestión de estar convencido que se puede lograr. ¿La receta? El talento está buenísimo, pero los viernes a la noche me iba a dormir y los sábados arrancaba, si no hubiese tenido una parte de talento no hubiese llegado, pero yo le doy un enorme valor a la perseverancia, al entusiasmo, a trabajar día a día”, comentó.
Ayuda y disfruta desde afuera
El sábado Los Pumas juegan contra Italia en San Juan. Y Agustín Pichot lo verá de afuera. Algo a lo que se tuvo que acostumbrar, aunque desde su nuevo lugar fue vital para el ingreso a lo que será el nuevo Rugby Championship. "Soy hincha, lo vivo con total naturalidad, es un momento que tenía que pasar. Uno sabe cuando arranca jugando que hay un punto de inflexión en la carrera que es el retiro, por suerte yo lo hice después de conseguir todo lo que quería, nunca pensé que iba a lograr tanto. Cuando arranqué a los 5 años a jugar nunca me imaginé que un día iba a venir a Neuquén y me iba a encontrar con 850 chicos queriéndome saludar, eso es algo que vale más que si me eligieron el mejor jugador del mundo. Estar en el salón de la fama está buenísimo, pero no dice mucho. Salir a la calle y tener esa respuesta de la gente es algo que nunca planeaste y que te llena de orgullo", señaló sobre lo que logró con tantos años liderando al seleccionado que se prepara para enfrentar a los mejores. "Uno transmite las ganas que uno puede tener para que las disfrute el otro. A mí me hubiese encantado jugar todos los años contra Australia o Nueva Zelanda, tener alguien que me haya dado esa oportunidad, se dio así, fue parte de la vida, pero fue algo que me motivó. Es algo que te enseña el rugby, pasar la pelota para el costado para que otro que está en mejor posición pueda hacer el try. Y tiene que ver con eso, las ganas las traslado, y lo voy a disfrutar enormemente con los chicos que les toca jugar, yo soy el pasado, lo disfruto, soy hincha, pero lo hago porque me hubiese encantado estar ahí. Estar en un Championship y probarte todo el tiempo con los mejores es algo que como deportista de alto rendimiento está buenísimo, lo van a disfrutar otros, pero yo también", remarcó.
“Alto Valle demostró que no hay imposibles”
Neuquén > En su paso por suelo neuquino, Pichot se juntó a comer y a charlar con los entrenadores del seleccionado del Alto Valle que logró el ascenso histórico a la zona campeonato del Argentino. “Ellos me contaban sus experiencias, cómo habían trabajado para el fin que habían logrado, yo vi el último partido, no seguí mucho el argentino este año por el tema del Championship, tenía muchos movimientos de viajes, pero quiere decir que cuando uno se propone algo, cuando trabaja seriamente, lo logra. Los chicos me contaron que estuvieron casi cuatro meses juntos, entrenando, buscando un objetivo, y si uno lo hace seriamente y con mucha disciplina, las cosas se consiguen. No hay imposibles, Alto Valle demostró eso, que cuando hay trabajo en equipo, cuando algo se quiere y hay una mística, las cosas se logran”, insistió sobre la manera de cumplir un objetivo. Así como con el objetivo de ampliar la base de jugadores, y solidificarla con conocimiento y trabajo.
“Hoy con el tema de la comunicación el conocimiento está al alcance de todos, creo que la UAR está en deuda con esa parte, de ampliar el conocimiento en la base, no solo de los entrenadores regionales o provinciales, sino también que ellos se derrame a los entrenadores locales, es un trabajo largo, en los cuatro años que estuvimos en la Unión hemos tratado de federalizar el rugby, que era algo que era escaso antes. Hay que seguir apostando a eso, tiene que crecer la base, porque queremos que cada vez más chicos lo jueguen, no porque deseamos que sean Pumas, eso es una consecuencia”, remarcó. Y señaló: “El domingo escuchaba: ahora que ganamos.., no, no pasa por ahí. Yo siempre fui muy contra de los resultados, es más, me pasé toda la vida luchando para que Argentina, más allá de los resultados, pueda entrar a un campeonato regular, salimos terceros en el mundo y decían: bueno, ahora que ganamos. Ahora nada, antes tendrían que habernos respetado igual. Lo que se tiene que hacer es un trabajo sustentable a largo plazo y que dure, si no vos ganás, pero al otro día perdés y se te cae todo, esos 150 chicos no tienen más referencias porque no tenés más ganadores supuestamente y se cae todo. Lo importante es hacer las cosas con un plan a largo plazo y que lo terminen disfrutando los chicos”.
“Soy malísimo dando consejos, soy muy respetuoso de las cosas, de no imponer o decir algo porque no conozco. Sería un loco si le diera consejos a un sistema que no conozco, tendría que por lo menos pasarme acá tres o cuatro meses para opinar. Fue al revés, lo que hice fue escucharlos, contarles más o menos cuál es la idea que tenemos en la Unión. Nos contaron una problemática de los jugadores que es el tema de scauting, que no estaban siendo tomados en cuenta como necesitaban, recibís pero no vas a aconsejar nada que ellos no estén haciendo. Lo que más necesitan es planes de capacitación y estructura”, opinó.
"Dejamos una marca registrada"
Lleno de talento, Agustín Pichot explica sus logros en base al esfuerzo. Y asegura que llegar así al final del camino, como ese inolvidable tercer puesto en el Mundial 2007, vale doble. "Mi viejo laburó siempre y me decía que de 8 de la mañana a 8 de la noche se construye el éxito. A mí me enseñaron así: entrená, metele, no lo vas a ver ahora, pero con el tiempo te das cuenta que es más difícil pero cuando paga, paga el doble. Lo que hicimos nosotros en el 2007 fue una vida de construcción, yo cambio todo lo que tengo por lo que viví en ese vestuario después de ganar el partido por el tercer puesto contra Francia. A mí sacame todo pero dame a mis hijas y ese vestuario, dame ese trayecto y ese momento, los 32 años de ese camino . Es raro de explicar, tener todo un país conmocionado, miles y miles de mensajes, gente que te abrazaba, lloraba, yo no lo podía creer. Después cuando vas desglosando te acordás de todo lo que pasaste. Por eso dejamos una marca registrada, algo muy importante en la gente", recuerda. ¿Qué hará en el futuro? ¿Qué nuevo sueño lo movilizará después de 15 años en Los Pumas y el ingreso logrado al ex Tres Naciones? "Estoy con una hoja en blanco y viviendo las cosas. Durante años seguí mis sentimientos, lo que yo quería hacer, ahora pienso más en lo que desean mis hijas, estoy más altruista, va a ser muy difícil que consiga otra cosa como la que busqué desde los 5 años que empecé a jugar al rugby", comenta.
Se dijo
"Hay que administrar los sueños, vos empezás a jugar por jugar, si a los 5 años pensás lo que vas a ganar, sos un genio, no me digás que un chico juega por plata".
"lo que te hace grande es difrutar jugando, yo no entrenaba pensando en lo que me iban a pagar los de Niké, hay que educar al jugador a que disfrute".
"Hay que agregar una franquicia profesional en argentina, un equipo juegue en el Super 15. Es todo un tema, pero ya empezamos a movernos para lograrlo".