Villa La Angostura.- El ministro de Producción y Turismo de la provincia, José Brillo, informó que el Estado provincial solicitó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el financiamiento necesario para restaurar y reactivar el complejo hotelero Rucamalén, en Villa La Angostura. “Tendría una inversión aproximada de 25 millones de pesos, y estamos a la espera de la aprobación”, afirmó Brillo.
La hostería está ubicada a la vera del lago Correntoso, en el circuito Siete Lagos, y es uno de los lugares patrimoniales y turísticos más importantes de la Patagonia.
Según un estudio de oferta y demanda elaborado por el Ministerio de Turismo, en época estival la afluencia promedio es de 100 mil visitantes, dentro de un espectro anual de 480 mil visitantes.
El edificio original fue diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo en 1940. “Era uno de los monumentos de la zona junto con la residencia El Messidor en La Angostura o el hotel Llao Llao y el Centro Cívico de Bariloche, grandes obras que hicieron aquellos visionarios y fundadores de esta región, enmarcados en las políticas de Ezequiel Ramos Mexía y el Perito Moreno”, expresó.
Proyecto
El proyecto de restauración fue diseñado por arquitectos de Villa La Angostura y aspira al aprovechamiento integral de su entorno natural para la realización de actividades recreativas, deportivas y culturales.
Por eso contempla oficinas administrativas y un centro de información e interpretación “que sea también un museo de la época de Bustillo, donde podamos mostrarle a la gente qué hacía este arquitecto extraordinario; hacer un museo del Perito Moreno para contar la historia; y a su vez un hostel para recibir a los jóvenes que transiten la ruta de los Siete Lagos”, describió.
Agregó que la Administración de Parques Nacionales aportaría también elementos al museo de los patrimonios de esa época y libros vinculados, para lo cual ya se avanzó en reuniones con el presidente del directorio, Eugenio Bréard.
El complejo
El nuevo proyecto plantea un abordaje en tres bloques diferenciados. El primero corresponde al edificio que se encuentra en mejor estado de conservación y sólo requiere de una puesta en valor sin modificaciones estructurales ni formales de intervención inmediata.
El segundo bloque es el más rico en cuanto a las características arquitectónicas del sistema constructivo en madera de comienzos del siglo XX en la zona. Para este bloque se propone un museo interactivo que potencialice el uso del complejo, con una intervención importante en la estructura que garantice la seguridad del edificio.
Por último, conservará su uso como espacio de servicios gastronómicos para 150 personas, pero reacondicionado mediante intervenciones de carácter formal.