Un legendario Citröen 3CV pintado como una cebra se destaca en la peatonal de Las Grutas frente a la fuente de los delfines. Imposible no sorprenderse.
Los veraneantes que caminan despreocupados hacia la playa observan con curiosidad la imagen, que se completa con una mesa repleta de libros y carteles que anuncian que cuestan 100 pesos.
Francisco Javier Bustelo de la Riva, un español radicado en Viedma desde hace años, es el responsable del puesto. Explica que difunde el proyecto para crear un Eco Gobierno Global (EGG) que apunta a luchar contra el cambio climático que permita salvar al mundo, encaminado al colapso, advierte.
La venta de los libros está destinada a solventar un viaje que planea realizar este año en el que unirá Ushuaia con Alaska. En el trayecto, que hará con su Citröen, pretende difundir y enriquecer la iniciativa para que luego sea presentada en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York. Estima que el periplo, de unos 30.000 kilómetros, le demandará unos ocho meses.
La idea es que el EGG funcione en la órbita del organismo internacional sin intervención de ningún gobierno. Será propiedad de todos los habitantes de la tierra quienes elegirán un representante por cada continente para que integren la conducción. Luego, esos referentes se encargarán de contratar estudios que determinen cuáles son las prioridades más urgentes para frenar el calentamiento global. A partir de allí se deberán tomar las decisiones.
Bustelo de la Riva no para de exponer su propósito ante cada transeúnte que frena seducido, en principio, por su vistoso vehículo. Después, muchos quedan prendados por su discurso y su firme intención de salvar a la humanidad.
Tampoco para de vender volúmenes de tres de sus obras: El dios de la montaña, Una casa en el castaño y Chau-Chi, una bella historia de amor. Son relatos enternecedores y cargados de optimismo que aluden a la problemática que enfrenta. “Con cada libro vendido viajaré cien kilómetros”, sostiene.
Hace años que se volcó a la defensa del medioambiente. En 2015 se trasladó en bicicleta con otros ambientalistas desde Barcelona a París para manifestarse en la cumbre por el cambio climático.