Siempre lúcido e interesante en sus conceptos, Marcelo Gallardo lamentó que el superclásico de esta tarde en La Bombonera se juegue sin público. Sí, a pesar de las ventajas que supone para el visitante evitar el clima hostil de una cancha llena de hinchas rivales, el Muñeco admitió que se extraña esa pasión inigualable y el fanatismo con el que se vive el fútbol en nuestro país.
“Parece otro deporte”, supo declarar, con su lirismo habitual César Luis Menotti. Razón tampoco le falta al Flaco, uno de los grandes filósofos del balompié.
Por más que seremos millones detrás de la pantalla en Argentina y el mundo, ver el duelo entre los colosos con las tribunas vacías, sin el color y el calor popular, le quita casi todo el encanto y la gracia al tradicional cruce deportivo entre Boca y River.
No será el primero, quizás sí el último (se habla de un progresivo retorno de la gente). Pueden dar fe los muchachos de las filiales de Boca y River -en este caso puntual los xeneizes-, que en condiciones normales estarían en pleno viaje cuando usted lea estas líneas, pero deben resignarse a seguirlo por la tele por una cuestión de fuerza mayor.
Dicho esto, queda analizar la previa aunque en reiteradas ocasiones este tipo de partidos demuestran que a las palabras se las lleva el viento.
Y también que se habla de más en Argentina durante toda la semana, se especula tanto, se debate hasta por cosas absurdas, se discute a los gritos como si se fuera a descubrir otra eficiente vacuna contra el COVID-19. Se satura al público con la sobredosis de información referida a Boca y a River
Es un partido aparte, espectacular, nadie lo discute. Pero se les va la mano. En fin, poco aliento, mucho verso...