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Apareció otro video que testimonia la dimensión del milagro: el crudo testimonio de la madre de la niña que se salvó de ser atropellada

El material fue aportado por la propia familia y muestra en tiempo real cómo la niña de 11 años camina por la vereda a solo una cuadra del brutal accidente. Su relato en primera persona estremece.

Junín de los Andes todavía no sale del shock por la tragedia vial de este jueves. Y ahora apareció un video que pone la piel de gallina y grafica la dimensión del milagro que se vivió.

La cámara de seguridad de una vivienda, ubicada a solo una cuadra del impacto, registró todo. Se ve a Sol Aylin Jofre, de 11 años, alumna de sexto grado de la escuela 187 “Ernesto Comelli”, saliendo de su casa vestida de rosa.

Iba tranquila a comprar unos caramelos para llevar a la cancha porque jugaba al fútbol. Un minuto y 14 segundos después, detrás de ella, en la parte superior del encuadre, se desata el infierno: el choque, el estruendo y una enorme nube de polvo en suspensión que tapa todo.

La imagen es impactante por lo que no se ve, pero se intuye.

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"Casi me pisan": el relato en primera persona que estremece

Su mamá, Araceli Jofré, contó a LM Neuquén el momento más desesperante de su vida. El testimonio es crudo: "Yo estaba en mi casa, en eso escuchamos unos ruidos y salimos a mirar con mi hermana. Cuando voy a ver a mi hija, ella estaba parada sobre la calle quieta y pálida, sin reacción".

La nena no podía hablar. Estaba en shock en medio de la calle, a metros del polvo que todavía flotaba por el accidente.

"Me acerqué a ella, le hablé y se me largó a llorar. '¡Casi me pisan!', me dijo. La abracé fuerte, le pregunté si no se había golpeado, si no la habían alcanzado a tocar, ella me decía que no", recordó aún con angustia.

El susto no terminaba. Una vez adentro de la casa, la menor seguía sin poder reaccionar. "Me la llevé para adentro de mi casa, pero ella seguía asustada".

Horas después, cuando le llegó el video de la cámara de seguridad de la casa que sufrió la irrupción del vehículo siniestrado, Araceli dimensionó lo que había pasado. Ahí se ve a su hija caminando por la vereda y, al fondo, la nube de polvo del choque.

"Cuando lo vi empecé a temblar y a llorar, no podía creer. Mi hija se salvó de milagro, decía. La abracé otra vez y lloraba abrazada a ella. Le agradecí a Dios por protegérmela".

Por el impacto emocional, decidió no seguir hablando del tema delante de ella y buscó la forma de contenerla.

"Después no quise tocar más el tema porque ella había quedado muy asustada. La saqué a pasear, a andar en bici, para que ella se despejara, porque no reaccionaba. Gracias a Dios hoy mi hija está bien y mucho más tranquila", afirmó.

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Un cruce de la muerte a metros de la escuela y de la ruta 40

No obstante, el milagro de Sol desnuda una realidad que los vecinos gritan hace años. La esquina de Chubut y Gregorio Álvarez, donde ocurrió todo, es una pista de carreras.

"Lo que es la calle Chubut y Gregorio Álvarez para los automovilistas es una pista de carrera. Todos los días pasa lo mismo", advirtió Araceli. Y no es una exageración.

Según explicaron los frentistas, Chubut es la que conecta directo con la ruta nacional 40, y Gregorio Álvarez es la que bordea la escuela 187. A una cuadra hay una placita donde todos los días los nenes se juntan a jugar al fútbol, a la mancha, a la escondida. Salen corriendo a la calle. "La gente no tiene conciencia de que hay nenes en las calles. Agarran la Gregorio Álvarez, Chubut y la Avenida Neuquén de pista de carrera. Andan a alta velocidad", relató indignada.

No es la primera vez. En esa misma esquina, ya hubo otro accidente de similares características. Y ahora, esta casi tragedia.

Por el momento, la mamá de Sol dijo que se va a abocar a la tranquilidad de su hija. Sin embargo, confirmó lo que ya se habla en el barrio: los vecinos pedirán formalmente al municipio la colocación urgente de badenes y reductores de velocidad en esas esquinas traumáticas antes de que el milagro no se repita.

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