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La Libertad Avanza negó vínculos con el hombre denunciado por estafas. El venezolano intentó volver a pedir mercadería a un comerciante damnificado.
Wuisthon Antonio Díaz Solano, el venezolano de 30 años acorralado en su ex local El Sabrosito por una serie de estafas comerciales que dejaron una deuda estimada en 100 millones de pesos, no es un improvisado ni un comerciante que “se quedó sin capital”. Los antecedentes lo persiguen como una sombra desde Ecuador a Neuquén, donde todavía estaría activo.
De acuerdo a lo relevado, entre mitad de año y octubre, Díaz Solano alquiló un local en Avenida del Trabajador y montó el comercio multirubro, vendiendo desde comida hasta herramientas de ferretería. Pagó puntualmente los primeros pedidos, consiguió ganarse la confianza rápidamente ofreciendo precios bajos, prometió expansión y se presentó como mayorista.
Entre comerciantes del oeste neuquino, previo a las elecciones legislativas, se presentaba como politólogo y asesor legislativo de La Libertad Avanza. Consultado por LM Neuquén, desde el espacio político libertario neuquino aclararon que Díaz Solano no integra ni integró el partido, no fue asesor ni trabajó en la Legislatura neuquina, desmintiendo su supuesta militancia. De hecho, hasta el momento, no tuvieron diputados provinciales.
El caso neuquino es apenas el capítulo más reciente de un historial continental. Cabe recordar que fue denunciado en la Comisaría 16, el viernes 31 de octubre, por el dueño de una reconocida empresa distribuidora de la capital, en medio de la autoconvocatoria de comerciantes y proveedores en Avenida del Trabajador y Cayastá, para al menos, recuperar la mercadería que nunca pudieron cobrar.
El incidente derivó en un acta policial que formalizó un acuerdo de entrega de mercadería a modo compensatorio, pero la restitución no alcanzó a cubrir ni la mitad de lo adeudado. El mismo día, Díaz Solano fue demorado por la Policía, pero quedó en libertad a las pocas horas.
En su pasaporte consta que su nombre completo es Wuisthon Antonio Díaz Solano, quien figura en investigaciones judiciales en Ecuador, Perú, Bolivia y Salta, donde se lo acusó de estafas agravadas, falsificación de documentos, ejercicio ilegal de la medicina y hasta privación ilegítima de la libertad de una menor.
En cada país, la modalidad fue la misma: identidad inflada, contactos políticos ficticios, promesas de inversión, pago inicial para generar confianza y fuga cuando la deuda crece.
Antes de instalarse en Neuquén, Díaz Solano fue juzgado en la provincia de Salta por un hecho ocurrido en febrero de 2021. Había sido imputado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por la minoridad de la víctima y en contexto de violencia de género, luego de salir del país con una adolescente de 17 años, cuya desaparición fue denunciada por su madre.
La causa llegó a juicio en agosto de 2022. La jueza Asusena Margarita Vásquez, de la Sala II del Tribunal de Juicio de Tartagal, lo absolvió por el beneficio de la duda. La sentencia no fue difundida por el Ministerio Público Fiscal ni por el Poder Judicial, pero fue confirmada por el propio acusado en una entrevista, donde afirmó que la víctima, menor de edad, era su pareja y que ambos habían salido del país por decisión mutua.
Durante esa entrevista, Díaz Solano sostuvo que la familia de la adolescente la maltrataba y cuestionó al fiscal que llevó adelante la investigación. Aseguró incluso que presentó denuncias contra él por “persecución” y “falsificación de pruebas”. Página 12, quien cubrió el caso, informó que la joven declaró en el juicio y confirmó la relación sentimental, pero también aseguró que la decisión de escaparse e irse al extranjero fue del Díaz Solano, y que una vez que cruzaron la frontera le impidió volver, hasta que estableció comunicación con los investigadores.
A partir de las acusaciones de estafas en Neuquén, el venezolano pidió derecho a réplica en Radio 7, donde fue consultado por este caso, donde admitió: "tenía 17 años, nosotros teníamos una relación, nos fuimos a Bolivia, Cuba y retornamos a los 3 días porque era lo que correspondía, por eso estuve en prisión y fui a juicio".
Al realizar una búsqueda rápida por sus redes sociales, Wuisthon Antonio Díaz Solano se presenta como liberalista, nacido el 18 de agosto de 1995, joven político venezolano líder de la oposición estudiantil durante las protestas de 2014.
"Nuestros únicos negocios son la libertad" es su lema en Facebook donde para colmo, usa como foto de perfil y portada a un joven Leonardo DiCaprio rodeado de rubias azafatas en la película "Atrápame si puedes", basada en la vida de un hombre que realizó estafas por millones de dólares haciéndose pasar por piloto de avión, médico y abogado.
En el norte salteño, Díaz Solano fue imputado en otra causa junto al exintendente de Aguaray, Jorge Enrique Prado. Se lo acusó de estafa agravada y falsificación de documentos públicos y privados, tras presentarse ante funcionarios como representante del banco venezolano Banesco, ofreciendo una supuesta inversión millonaria para construir una clínica de alta complejidad.
El banco emitió un comunicado oficial negando cualquier vínculo con él y aclarando que inició acciones legales en Venezuela. Ese expediente fue derivado a la Justicia Federal. En la investigación consta que Díaz Solano, utilizaba el falso nombre de Sebastián Solano Guzamana y se presentaba como médico generalista y politólogo.
Resulta que incluso alcanzó a reunirse en el Concejo Deliberante, donde entabló una negociación con el intendente, y estuvo a punto de recibir un predio de 2 hectáreas en representación de los supuestos inversores extranjeros que construirían un hospital de alta complejidad, de 8 pisos, con fondos del banco venezolano. Aunque la causa en su contra no avanzó, Prado fue destituido.
Anteriormente, Díaz Solano transitó por Ecuador, donde fue denunciado por hacerse pasar por un abogado perseguido político. Luego, en Durán, armó una oficina de atención al migrante venezolano y se cree que estafó a más personas. Después se fue a Perú, se cambió el nombre por Walter Sebastian Díaz, se hizo pasar por presidente de la fundación Nos Mueve Venezuela en aquel país, a través de la cual gestionaba recursos y pedía "ayuda humanitaria".
De acuerdo a lo relevado por LM Neuquén, Díaz Solano recibió una intimación de la Dirección General de Inmigraciones el 13 de agosto de 2025, para que dentro de los 30 días de la notificación se presente ante la Delegación con la documentación que acredite su permanencia en el país desde el 16 de julio de 2019 hasta el 20 de septiembre de 2024, certificado de antecedente penal de Argentina actualizado, presentarse en la delegación de Neuquén para acercar su cédula de identidad venezolana.
Se desconoce si efectivamente realizó el trámite correspondiente, por lo que Gonzalo Granero, la víctima de estafas por más de 4 millones de pesos, quien radicó la denuncia policial, manifestó su preocupación: "Es evidente la habilidad que tiene para introducirse en la sociedad, no lo queremos tener acá, es una persona peligrosa, las autoridades tienen que tomar nota, y hacer lo que tienen que hacer, la Dirección Nacional de Migraciones, la Policía Federal", sintetizó Gonzalo, y agregó: "necesitamos que Migraciones informe cuál es su situación mientras esperamos que la Fiscalía de Delitos Económicos actúe".
Entre quienes lo denunciaron o buscaron recuperar lo perdido, la sospecha principal es que el sistema de compras y reventa nunca existió. Franco, dueño de una distribuidora local, lo resumió así: Franco, dueño de la distribuidora FAL, contó a LM Neuquén que lo conoció porque Díaz Solano alquilaba un local a un comerciante que él conocía. “Al principio parecía un cliente normal. Le vendí cigarrillos, golosinas, gaseosas. El primer pedido fue pequeño, lo pagó. El segundo me pidió plazo, porque decía que él era mayorista y necesitaba margen para vender. No lo vi mal”, dijo.
El pedido siguiente, el anzuelo final, fue por cuatro millones de pesos y lo pagó en siete días. El siguiente, por cinco millones, nunca fue pagado. “Después empezó a bicicletear con las transferencias: que el cliente no le había pagado, que el banco demoraba. Lo llamaba todos los días". La deuda ascendió a más de 10 millones.
Amelia Muñoz, comerciante con 25 años de trayectoria a cargo del local Via Tutto, la metodología fue similar. “Era cliente, venía a comprar comida. Un día con su esposa se presentó como un gran empresario, ofreció cerveza a muy buen precio y le compré”, recordó. El negocio lo hizo a través de Franco, al que Solano Díaz mencionó como su socio, y Amelia volvió a realizar un pedido, de mayor cantidad, y entregó una parte del dinero. Pero esta vez, Díaz Solano no cumplió el plazo de entrega de la mercadería.
"Cuando lo presioné, me dijo que espere por las elecciones legislativas, que no podían entregar porque iba a subir el dólar. Todo era una excusa detrás de otra. Era muy convincente, hablaba con seguridad, actuaba, incluso sabía cómo usar la información", remarcó Amelia.
Otra comerciante que prefirió guardar el anonimato y no realizar la denuncia por temor, afirmó que, tras presionar para que le pague la mercadería, Díaz Solano lo convocó a un cajero para la realización de una transferencia donde simuló un desmayo para evitar pagar. “Fue todo parte del personaje”, recordó. Días después del operativo policial, este vendedor recibió un llamado de un supuesto familiar de Díaz Solano que intentó retomar el circuito comercial y hacer un nuevo pedido de mercadería. La víctima rechazó la propuesta y no denunció el contacto “por miedo a represalias”. “Ya tienen todos nuestros datos, no quiero volver a pasar por lo mismo”, dijo.