Un artista neuquino sufrió el robo de su estudio de tatuajes y perdió todas sus herramientas de trabajo y elementos de decoración. La denuncia ya fue radicada en la Policía y la Justicia investiga el procedimiento. Las pérdidas rondan los 300 mil pesos.
El último jueves, después de las 2 de la madrugada, desconocidos rompieron la puerta del local ubicado sobre calle Perito Moreno al 600, en el Bajo capitalino, para ingresar y arrasar con todo lo de valor que encontraron a su paso. “Apenas llegamos nos encontramos con la puerta destrozada, tenemos reja delantera y cámaras, pero no graban, filman en vivo. Cuando entramos vimos que faltaban elementos de decoración y todas nuestras herramientas de trabajo”, contó en diálogo con LMNeuquén Gustavo Vergara, el damnificado.
En cuanto vieron lo que había ocurrido, llamaron inmediatamente a la Policía para radicar la denuncia de lo ocurrido. “Hicimos la denuncia en la Comisaría Segunda, ellos vinieron, hicieron un peritaje, pero dio negativo, es decir, no encontraron absolutamente nada. Ni una huella”, aseguró el artista.
Gustavo aseguró que les resulta llamativo que nadie haya visto nada de lo que ocurrió, ya que por la magnitud de la violencia con que destrozaron todo a su paso, el ruido no debería haber pasado desapercibido. “A pesar de que quedó todo destrozado y nos llevaron nuestra forma de ingreso, nuestro sustento que es nuestro trabajo, nadie vio nada, nadie sabe nada”, resaltó.
Según detalló, los delincuentes se llevaron ocho máquinas de tatuajes, tres katanas, tornos de manicura, elementos de joyería dental y una guitarra con su pedal. “Yo perdí alrededor de 300 mil pesos en herramientas, sin contar lo decorativo que se llevaron. En este momento se me hace imposible poder acceder a ello, pero por suerte, con la ayuda de la gente de amigos, familia, estamos intentando acomodarnos y poder volver a trabajar”, indicó.
Por temor a que los delincuentes que vendieran sus herramientas de trabajo en el mercado negro, el hombre publicó en las redes sociales lo que le había ocurrido para poner en aviso a sus colegas. “Mucha gente se empezó a solidarizar con nosotros, colegas de todos los estudios de acá de Neuquén, amigos, viejos amigos, nuevos amigos, clientes se acercaron, nos dieron una mano”, contó.
Gustavo señaló que los tatuadores de la ciudad se ofrecieron a prestarle herramientas y lo que necesite para que pueda volver a trabajar, ya que el estudio es su única fuente de ingresos. “Si bien esta situación me destruye anímicamente, comprendo que esto también es una problemática que va más allá de lo que sea una persona responsable y es un problema social”, reflexionó.