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Se trata de un crimen que tuvo lugar en octubre de 2024. La víctima fue ejecutada de varios disparos en las calles de Plaza Huincul.
Mediante un acuerdo de partes, dos jóvenes de Plaza Huincul aceptaron haber asesinado en complicidad a David Ezequiel Lago en plena vía pública. La violencia y el rencor protagonizaron el conflicto entre los protagonistas que terminó en un doloroso crimen.
Según la teoría que dieron por probada el fiscal jefe Gastón Liotard y el asistente letrado Federico Cuneo, el 23 de octubre de 2024 alrededor de las 16:20, los acusados, Aarón Valenzuela y Lautaro Castillo, se trasladaban junto a otras personas a bordo de un automóvil Volkswagen Voyage propiedad de Castillo, quien lo conducía.
Al llegar a la esquina de Avenida 1 de Mayo y Antonio Merida, se encontraron con David Ezequiel Lago, quien caminaba junto a un amigo, y comenzaron a gritarle insultos y amenazas. Lago le sugirió a la persona que lo acompañaba que se fueran del lugar, porque había identificado a Valenzuela, con quien tenía disputas previas, pero no alcanzaron a hacerlo.
Los acusados les dieron alcance en el auto y Valenzuela se bajó portando un arma de fuego. La fiscal del caso relató que Lago comenzó a correr para huir, pero Valenzuela le efectuó “entre 4 y 5 disparos” con el arma, impactando un proyectil en la espalda y ocasionándole la muerte. Macaya explicó que mientras eso ocurría, otro varón que aún no fue identificado le apuntaba desde el auto al amigo de Lago.
Por esto, la fiscal acusó en octubre pasado a Valenzuela como autor del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, mientras que a Castillo le atribuyó el mismo delito pero como partícipe necesario.
Ambos imputados se encuentran en prisión preventiva desde que fueron detenidos y, en ese contexto, las partes presentaron el acuerdo esta semana para evitar el juicio.
Por un lado, Valenzuela, que fue quien disparó el arma de fuego que le provocó la muerte a la víctima, admitió su responsabilidad y fue declarado responsable por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego en carácter de autor.
En tanto, el otro involucrado, Ángel Lautaro Castillo, reconoció haber conducido el vehículo en el que llegaron él y Valenzuela al lugar del hecho y fue condenado por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego en calidad de participe secundario.
En el caso de éste último, también fue acordada la pena: los representantes del Ministerio Público Fiscal requirieron que se le impongan 5 años y 4 meses de prisión de cumplimiento efectivo; fueron valorados como atenuantes la edad (es una persona joven), su escasa instrucción recibida y que no tiene antecedentes penales.
La defensora oficial que representa a Valenzuela y Castillo manifestó que el acuerdo presentado por la fiscalía es el fruto de un trabajo conjunto entre las partes. Tras ello, los acusados tomaron la palabra y aceptaron su responsabilidad.
Luego de escuchar a las partes, el juez de garantías Lisandro Borgonovo avaló el acuerdo y declaró la responsabilidad de ambos imputados de acuerdo a lo detallado por la fiscalía. Además, el magistrado le impuso a Castillo a 5 años y 4 meses de prisión, tal cual lo adecuado.
Como el delito atribuido a Valenzuela excede el monto de pena permitido para arribar a un acuerdo de pena, la misma deberá debatirse en un juicio de cesura. Por este motivo, la Oficina judicial deberá fijar la fecha de la audiencia de determinación de la pena y darle intervención a un tribunal colegiado.