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Javier Soazo, el Bin Laden que esta semana fue noticia por haber robado a mano armada a tres adolescentes sus celulares, fue acusado por la fiscalía y quedó detenido en prisión preventiva. Había salido de la cárcel cuatro meses atrás y tuvo hasta esta semana secuestrada y amenazada a su ex pareja, que lo denunció.
LMNeuquén dio a conocer esta semana que el asalto ocurrió el sábado pasado por la tarde, cuando tres adolescentes que tenían planeado ir a pasar la tarde al Paseo de la Costa, acompañaron a su primo a buscar una campera a otro domicilio. Mientras aguardaban en la vereda de la vivienda de calle Pomona, entre Correntoso y Saturnino Torres, se les sumó una cuarta persona, a quien rápidamente identificaron como un delincuente conocido del ambiente.
"Se acercó a los chicos y les dijo 'Che, ¿por acá venden droga?'", relató el padre de una de las víctimas a LMN. Los adolescentes rápidamente le contestaron "No sabemos nada", pero el delincuente, lejos de retirarse, sacó un arma y demostró así su verdadera intención. Amenazó a las víctimas y los obligó a entregar sus celulares.
Luego de un entredicho con uno de ellos, el ladrón incluso disparó contra la vivienda. Afortunadamente, no alcanzó a herir a ninguno de los adolescentes, pero la situación generó temor e indignación entre los vecinos. Es que el delincuente fue reconocido por las víctimas, que lo identificaron como uno de los miembros de la familia Soazo, comúnmente conocidos por el barrio Confluencia como "los Bin Laden".
La difusión del hecho y el video que mostraba la secuencia de la agresión pronto motivaron un fuerte operativo de investigación de la Oficina de Investigaciones Zona Sur, que descubrió que el delincuente se movía por al menos cinco domicilios distintos para evitar ser hallado.
Así, se solicitaron distintos allanamientos a lo largo de los días al fiscal de Robos y Hurtos, Horacio Maitini. Sin embargo, el sospechoso logró escapar hasta este jueves por la mañana, cuando finalmente se lo encontró en una vivienda de calle Comahue, en Toma La Familia.
Este medio pudo además confirmar que efectivamente se trataba del conocido delincuente que señalaban las víctimas, Javier Soazo. Por orden del fiscal del caso, Soazo quedó detenido a la espera de la formulación de cargos.
Fue así que este viernes, el asistente letrado Juan Pablo Encina presentó la prueba en su contra y le formuló cargos como autor del delito de robo agravado por el uso de arma de fuego por el robo a los adolescentes. Se conoció incluso que el delincuente había recuperado la libertad apenas en abril pasado, tras agotar una condena previa de 3 años y cuatro meses de prisión efectiva.
Sin embargo, no fue la única acusación que se le sumó a su prontuario, ya que el asistente letrado Gastón Berenguer, de la unidad fiscal Violencia Contra las Mujeres, Diversidades y Delitos Sexuales, indicó que también se lo investiga por hechos de violencia de género contra su ex pareja, que lo denunció recientemente.
Berenguer relató que el 16 de abril, luego de recuperar su libertad, Soazo fue recibido en la casa de su ex pareja, pero con el paso del tiempo, la situación cambió. Explicó en este sentido que la mujer denunció haber sido "amenazada a diario” hasta el 14 de agosto (esta semana), cuando la mujer escapó y lo denunció, y que durante todo ese tiempo “sólo salió de la casa junto a él”. Es decir que la tuvo prácticamente cautiva por unos cuatro meses.
Asimismo, el asistente letrado indicó que el 14 de agosto, el acusado volvió a casa de su ex pareja, irrumpió en su vivienda y se llevó a un hijo que tienen en común. No obstante, no se formularon cargos por este último hecho, ya que el juez no lo consideró suficientemente probado.
Presentando informes médicos de la mujer que dan cuenta de diversas lesiones, además de su denuncia, Berenguer acusó a Soazo como autor del delito de privación ilegítima de la libertad, agravada por haber sido mediante violencia y amenazas, acusación que sí fue avalada por el juez Gustavo Ravizzoli.
Tras escuchar a las partes y las teorías del caso y por pedido de ambos representantes del Ministerio Público Fiscal, el imputado quedó detenido en prisión preventiva por orden de Ravizzoli, a partir del peligro de no sometimiento al proceso, pero también como una medida para proteger a víctimas y testigos. El plazo solicitado fue de cuatro meses, pero a partir de un planteo de la defensa, el juez convalidó la medida cautelar por un plazo menor, de tres meses.