Permanece en la cárcel desde finales de los '90 y su carácter de reincidente lo llevó a recorrer los presidios de Roca, Senillosa y, ahora, Ezeiza. Purga un castigo de 24 años.
El capo narco cipoleño Sergio “Condorito” Dávila transita la última etapa de su encierro por varias causas penales y busca hacer muy buena letra para no tener limitaciones a la hora de sus pedidos de beneficios. El hombre que supo ser el socio del fallecido Héctor Montecino se encuentra tras las rejas desde finales de la década del ’90.
Dávila tiene un extenso prontuario y un recorrido por varias cárceles, incluido el complejo penitenciario federal de la localidad neuquina de Senillosa. También estuvo en la Colonia Penal de la ciudad rionegrina de General Roca, donde no tuvo mayores inconvenientes para liderar junto a Montecino la comercialización de marihuana y cocaína en la región del Alto Valle y algunas localidades de Neuquén.
En la actualidad, Dávila permanece alojado en la lejana U19 de Ezeiza, en el conurbano bonaerense. De esta forma, la justicia federal se asegura de que no se tiente nuevamente por el mal camino.
Justamente, en los últimos días, Dávila se encargó de gestionar un cambio de domicilio para sus visitas a Cipolletti, donde tiene como tutora a una familiar. El trámite se hizo ante el área de Ejecución del Tribunal Oral Federal roquense y no tuvo ningún tipo de objeciones por parte del Ministerio Público Fiscal.
En este marco, si sigue cumpliendo con las pautas establecidas durante sus salidas y no vuelve al mundo del delito, Condorito podrá acceder a la libertad condicional en un corto plazo de tiempo. La sentencia condenatoria del cipoleño vence en 2031 aunque si mantiene su buena conducta dentro del penal de Ezeiza y, además, no protagoniza incidentes durante sus salidas, la defensa oficial estará en condiciones de reclamar el beneficio de la libertad en forma anticipada.
Dávila es el único condenado del clan delictivo que encabezó junto a Montecino que permanece tras las rejas.
A principios de 2021, obtuvo sus primeras salidas de 24 horas y la obligación de permanecer en un domicilio ubicado en calle Brasil, en Cipolletti.
Después y debido al cumplimiento de las pautas establecidas por la justicia, fue habilitado a salir de la cárcel “bajo palabra de honor” y sin la necesidad que su tutora lo acompañe.
La última condena que recayó sobre Dávila fue de 15 años y se derivó de la investigación que determinó su participación en una organización narco junto a Montecino. Ambos, desde la cárcel federal de Roca, administraban una banda que se encargaba de la comercialización de cocaína y marihuana en gran parte de la región valletana.
De igual modo, cuando se definió el castigo en relación a Dávila, se consideraron otras causas y la pena definitiva se unificó en 24 años.
La organización delictiva que integraban Montecino y Dávila fue desbaratada por la Policía neuquina en los años 2013 y 2014.
Una de las particularidades de la megabanda narco era que se trataba de casi un negocio familiar. Por ejemplo, una de las más activas integrantes, era la ex esposa de Condorito, Ramona Susana Luna. La mujer tuvo un rol protagónico en la organización y, por ese motivo, la justicia federal le impuso una severa pena de 19 años.