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Las estafas por internet son cada día más comunes. Los engaños se parecen, pero van mutando todo el tiempo para que las víctimas no los conozcan. Esta semana, se denunció una estafa en la que se utiliza una falsa compra a Mercado Libre como cuento del tío. Desde la Justicia pidieron tener precaución al responder a cualquier contacto telefónico o por redes sociales.
En el Ministerio Público Fiscal de Viedma se recibieron diversas denuncias por el delito de estafa, en este caso a través de medios electrónicos. En ambos casos quien realizó las llamadas se hizo pasar por un empleado de Mercado Libre provocando mediante engaños la confusión de los receptores a quienes perjudicaron en más de 300.000 pesos.
Las llamadas fueron recibidas por vecinos de Viedma en el término de tres horas. Una de las damnificadas, en el marco de la confusión, pidió ayuda a un joven cercano que también fue engañado, ambos transfirieron dinero a cuentas de terceros brindadas por quien decía representar a la empresa de comercio electrónico.
El argumento para perpetrar el engaño fue que otra persona había realizado una compra con su cuenta de MP y que para cancelar la misma debían abrir un programa con reconocimiento facial. Una vez abierto, quienes perpetraron la estafa pudieron ingresar directamente al contenido de los celulares de las víctimas.
Los delincuentes se valieron de un requisito que Mercado Libre impone desde hace tiempo a través de su app, que suele pedir el reconocimiento facial para permitir el acceso a los usuarios. Así, lograron darle credibilidad a su estafa.
Asimismo, varias son las personas que recibieron en sus correos electrónicos mensajes que simulaban ser enviados por diversas empresas (bancos, correos privados, etc) que les pedían responder el e-mail consignando datos personales que, posteriormente, utilizan para ingresar a sus cuentas o teléfonos y realizar el procedimiento que les permite recuperar claves.
Los estafadores, especialmente cuando se contactan por correo electrónico, suelen replicar visualmente las comunicaciones de las empresas que utilizan como pantalla. El principal aspecto a tener en cuenta es la dirección. Sea una casilla de correo o una página de internet, los estafadores no pueden utilizar las direcciones verdaderas.
Se puede constatar con una búsqueda en la web para cerciorarse, pero esa anomalía es detectable a simple vista. Por ejemplo, en estafas similares que simulaban una comunicación del Correo Argentino, el mensaje llegaba desde el sitio "ar.qnkensb.cn".
Además, las páginas oficiales tienen antes del inicio del dominio/URL un candado que certifica que son sitios seguros. Los estafadores, no logran esa verificación para sus páginas faltas.